Marcelo Ortega, periodista

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viernes, febrero 17

FRIEDMAN

Friedman
Si han leído La doctrina del shock (también hay versión documental) recordarán la rápida voracidad con la que el sector privado hizo negocio en las inundadas tierras de Luisiana, allá por 2005, cuando Nueva Orleans era Venecia, pero a lo bestia. Si no lo han leído resumo rápido de qué hablo: la tragedia se volvió oportunidad  para los amos de las cajas registradoras. Escuelas, hospitales, viviendas... Todo arrasado, y por tanto todo hueco de negocio. Una frase de uno de los poderoso constructores del lugar sirve de ejemplo: «Por fin hemos limpiado Nueva Orleans de los pisos d protección oficial. Nosotros no podíamos hacerlo, pero Dios sí». La lectura del libro de Naomi Klein es muy recomendable, porque España y nuestra tierra pasan por su propia reconstrucción. Tras el desastre económico provocado por la rapacidad de quien más tiene, llega la hora de remover todo el sistema para que el negocio privado llegue donde antes no podía. Conocen los ejemplos: están privatizando hasta los rollos de papel higiénico de los lavabos. La misma idea cruel y malvada que hizo que la gente de Nueva Orleans viva ahora peor, sin que la administración esté gastando menos que antes. Tomen ejemplo. Está pasando aquí, y pasará después con más intensidad. En el libro de Naomi Klein se detalla muy bien quiénes están detrás de esta ideología. Habla de Milton Friedman, ya fallecido, pero un gran referente para el ala conservadora de Europa. Hay unas sinergias estupendas entre América y Europa. Por eso esta misma semana la UE recomendaba a la gente hacerse planes privados de pensiones. Espectacular ataque a la público de una entidad pública. Y es que al gran Friedman lo leen mucho nuestros dirigentes. A él corresponde un consejo que están aplicando al dedillo: «una nueva administración disfruta de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese período concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual». Friedman tiene más perlas. Atiendan: «sólo una crisis da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente». Claro y cristalino. Así ganan quienes ganan. Y perdemos todos los demás, por supuesto.

lunes, febrero 13

"MENOS ATC Y MÁS AC/DC"

La región de manifestaciones, y yo delante de un teclado. No siempre se puede estar donde uno quiere. Por desgracia, no me ha tocado ser cronista de dos días de numerosas protestas. Los mandamases les quitan importancia. Según los que nos gobiernan, solo son malas personas. O tontos, manejados por sindicatos endemoniados. O las dos cosas. Según los que mandan los manifestantes se quejan de vicio. O por interés. No ven motivo. Dicen que con protestar no se arreglan las cosas. Hay que ser canalla. Aunque no he estado en Toledo ni en Villar de Cañas tengo estas fotografías y quiero compartirlas. El señor de la guitarra, que se subió al escenario al grito de "Menos ATC y más AC/DC" (para después empezar a tocar Highway to Hell), se llama Arsenio, es vecino de un pueblo pequeño conquense, y se gana la vida con un tractor. Cuando no está sobre él, Arsenio toca la guitarra. Se sabe todas las canciones. Todas no, solo las mejores. Algunas nos las enseñó hace ya algunos años, en aquellas clases en las que aprendíamos de todo, también música y acordes raros. Si la clase duraba una hora, Arsenio podía estar tocando tres. Por amor al arte, que se dice. Su historia me sirve para, sin decir una palabra más, explicar lo que pienso de los que creen que hacen un favor a mi tierra trayendo residuos nucleares a la vez que dejan a cero los presupuestos de las bibliotecas. Que enterrarán basura en el suelo a la vez que quitan profesores de los colegios. Feliz lunes. 

PD: Artísticamente, Arsenio y compañía (Luis) se hacen llamar Radioactivo Man y Fision Boy. ¿qué dices a eso, Leandro Esteban?