Marcelo Ortega, periodista

Páginas vistas la semana pasada

jueves, mayo 20

ITALIA COMO METÁFORA

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Quienes me conocen saben de mi afición por Italia y sus orillas, lugares reales y abstractos donde siempre encuentra uno motivos para reir y llorar. De mis tiempos en aquél país me queda mucho, aunque uno tenga la sensación de que de una etapa anterior ya no le queda casi nada. No es cierto. Pervive por ejemplo esa propensión a estirar las orejas cuando alguien escribe de "lo italiano". Y en esta afición encontré un día el blog de Íñigo Domínguez, corresponsal en Roma. En lo efímero de pasar por algunas bitácoras hay excepciones. Hay blogs donde uno lee y lee, y sigue bajando para leer más. Íñigo Domínguez lo consigue, escribiendo de la Italia más auténtica y real, escribiendo, asumiendo la óptica del profano que dice no entender nada cuando mira al país vecino y hermano. Todo el blog es una gran recomendación, pero aocnsejo con mucho esta: La procesión va por dentro.

*Fotografía de la ciudad de Salerno. En este humilde portal de este humilde callejón vivió el otrora notable que aquí firma.

miércoles, mayo 19

CARA DE TONTOS

Finalizó la sesión del Congreso el pasado miércoles, y el presidente sólo supo aflojarse la corbata mientras mantenía el gesto serio con el que anunció los primeros hachazos en el Estado de Bienestar. Todo fueron palabras tópicas para los ciudadanos en su discurso, reclamar esfuerzo, aquello de que momentos difíciles requieren medidas drásticas, y estuvo a punto de soltar la cursilada yanki de «no te preguntes qué puede hacer tu país por ti», blablabla. Comprensión, pidió el jefe del Ejecutivo. Ahí le duele. La cara de tontos que tenemos nos viene de que todavía no comprendemos muchas cosas. Cara de tontos puede, pero de sorpresa no. Los hay que ven una deriva derechista en todo esto, y una presión foránea que ha precipitado que el PSOE se ponga definitivamente el traje conservador. Yo no veo lo mismo. La deriva derechista pervive en los despachos de este gobierno socialista desde el primer día de legislatura, y toda su política bien la pudiera haber hecho el equipo de Mariano Rajoy, salvando algún gesto pseudoprogresista, de esos que en cualquier caso no tocan el bolsillo a los pudientes. Bravo, pues, por los directores del proyecto Zapatero. Han conseguido conservar cierta marca de centroizquierda a la sombra de un gran vendaval derechista insuflado desde la economía, dando alas además al mensaje embustero de que nos hemos pasado regalando dinero público a diestro y siniestro. Como bien advertía Vicenç Navarro esta semana, es justo al revés: estamos a la cola en gasto público, estamos a la cola en trabajadores de la función pública, estamos a la cola en presión fiscal, y estamos los primeros en complicidad con el fraude y la economía sumergida. Ninguna medida de este Gobierno va a ir dirigida a cambiar alguna de estas cosas, ni antes ni ahora. El fraude, el robo, el desvalijo no es asunto de importancia para mercados, agencias de calificación y esos extraños que tan preocupados están por nuestra economía. Ni a estos profesionales de la estafa ni a gobiernos lacayos como el nuestro y todos sus predecesores les interesó nunca limpiar el pesebre español, donde puede más la palabra y la intención de tanta y tanta gentuza con corbata. Viven por encima del bien y del mal, además de con varios miles de euros más en la nómina.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 15 de mayo de 2010