Marcelo Ortega, periodista

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lunes, mayo 9

SANTUARIO: BARREDA Y SAN MATEO



Si en los próximos meses tienen pensado ir a Roma les aconsejo la iglesia de San Luis de los Franceses, donde residen obras pictóricas muy interesantes del célebre Caravaggio. Hay otras iglesias romanas con impresionantes lienzos del autor, y la guinda para el turista interesado en el pintor es el Museo de Capodimonte, en Nápoles. Si hacen el recorrido, seguro que piensan que hay algo familiar en el tratamiento de la luz y las sombras. No teman, es porque se están acordando del cartel electoral de José María Barreda, instalado desde este viernes. En campaña todo se comenta, parece que todo sea importante, que cualquier gesto esconda un motivo, un fin, un escondido símbolo introducido sutilmente por el leviatán político de turno. Así que, ¿cómo ha sentado este cartel de tintes oscuros, tan rupturista? A quien haya peregrinado por los cuadros de Caravaggio le es fácil hacer paralelismos entre algunos personajes retratados en los lienzos y la trayectoria de este Partido Socialista castellano-manchego. En San Luis de los Franceses descansa La vocación de San Mateo, el episodio donde Jesucristo le dice «sígueme», y Mateo se levanta y va con él. Al contrario que Mateo, el presidente regional no ha tenido un solo maestro. Siguió a su antecesor, y de él aprendió que de vez en cuando hay que dar un capón al Gobierno de turno, aunque sea de los mismos colores. Así, Barreda ha seguido unas veces la senda marcada por la calle Ferraz, y otras la que le marcaba la necesidad de tomar distancia con la deriva del maestro Rodríguez Zapatero. La jugada no es tan mala, al menos de momento. Barreda, iluminado por la luz como en el lienzo, sabe que ni mucho menos hay un pronóstico claro para el 22-M. Si el Partido Popular vence aquí y consigue un contundente triunfo a escala nacional, al menos él habrá hecho méritos para ser de los que puedan quedarse en el barco socialista federal para trabajar en el proyecto futuro, mientras que otros tendrán que bajarse de ese barco, y cargar con la culpa. En la posición que Barreda tomó dentro de su partido hay que reconocerle el movimiento inteligente. Al fin y al cabo, a San Mateo lo martirizaron, como pueden ver en la misma iglesia. A Barreda, si no gana, le seguiremos viendo de profeta.