Marcelo Ortega, periodista, con todo lo que ello supone.

Páginas vistas la semana pasada

sábado, marzo 17

El 'ministrx'


Me he tomado mi tiempo para echar un ojo al informe del académico de la Lengua Ignacio Bosque acerca de las polémicas guías del lenguaje no sexista que nos han llegado en los últimos años. La guía de Bosque se llama Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, es un compendio de sentido común y una llamada a la sensatez (podía tomar ejemplo la Academia de la Historia). Como periodistas hemos sufrido muchos disparates orales y escritos a cuenta de «hacer visible a la mujer en el lenguaje». Recuerdo a una concejal que dijo lo de «albacetenses y albacetensas». Y cosas que aun me callo. Por lo general, quienes de una u otra forma escribimos hemos mirado con mucho mosqueo esto de las guías del escritor no discriminatorio. Muchas personalidades más o menos públicas tampoco lo terminaron de ver claro, aunque lo ejercieran: «Veo una tontería lo de trabajadores y trabajadoras, pero si no lo digo así cada vez que hablo me van a montar un lío», nos confesaba un dirigente sindical. Y ahí estamos los escribanos, copiando al dictado pero suprimiendo la aclaración para, al menos, cumplir con la norma de la economía del lenguaje, que ayuda más al lector y al discurso. En mi experiencia escritora he llegado a ver algo insólito: escritos públicos que directamente no escriben ciudadanos y ciudadanas, o empleados y empleadas, sino ciudadanxs y empleadxs, haciendo que incluso lo de ciudadan@s parezca menos atroz. De locos. Los disparates y los castigos a la cordura no son solo de quienes se pasan tres pueblos: ya saben que también hay quien no llega ni al primer municipio de esos tres, quizá porque se ha movido poco, ideológicamente. El ejemplo es de nuevo Alberto Ruiz Gallardón y sus perlas sobre el aborto, colgándose el solo el sambenito de segundo ministro más bocazas (el primer es José Ignacio Wert, y de ahí no lo va a bajar nadie, me parece). Lo del ministro de Justicia es para echarse a temblar. Si yo fuera mujer (es difícil) y si fuera del PP (más difícil todavía) empezaría a pensármelo. ¿Se pueden decir más disparates ante un micrófono? ¿Puede uno erigirse en defensor de la mujer y de la familia mientras se aprueba una reforma laboral que reduce las posibilidades de los permisos de lactancia y la conciliación? ¿ Se puede ser más hipócrita, don «verso suelto»?

viernes, marzo 9

A FUSTIGARSE

Todo el mundo tiene derecho a manifestarse por la causa que considere, también los representantes del Gobierno anterior. Mañana hay convocada una nueva protesta contra la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, y va dirigida a trabajadores y ciudadano. Estos pueden desfilar con la pancarta que les dé la gana, de sindicatos, de colectivos, de partidos... La presencia de miembros del partido que gobernó el país hasta noviembre -y la ciudad y la región hasta mayo- no devalúa la protesta ni los motivos, acaso define muy bien la catadura política de algunos de ellos: leales a decisiones que empobrecieron más y más a los trabajadores, leales a la peor patronal que ha conocido el país, leales a derechazos tales como su reforma laboral, y sin embargo convencidos de que siguen afiliados a la única organización de izquierda que puede aspirar a administrar los recursos y la forma de vida de todos nosotros. Si así lo piensan, han hecho poca reflexión interna, y en las convenciones y congresos han hecho menos reflexión conjunta. Díganlo claro: estamos como estamos gracias a ellos, lo que no excluye la responsabilidad de su «gran hermano» popular. Pero este gobierna desde diciembre, no antes. De puertas para fuera, la familia socialista ha hecho un sonrojante ejercicio de olvido para con sus causas y azares. Salvo honrosas excepciones, el día después de perder ya hubo quien formateó su disco duro de hazañas conservadoras para empezar a cargar contra los nuevos mandamases. Habrá quien olvide estos ocho años, pero habrá quien eche mano de las hemerotecas, menos fáciles de ocultar. Hacerle oposición al Gobierno por la izquierda es muy fácil, pero si en ocho años has comulgado con las mayores piedras de molino de la derecha, queda feo que ahora pongas cara de asombro. Aun así, bienvenida sea la vuelta de los socialistas a la calle, y ojalá esta vez les dure más la veta obrera, que parece que la O de las siglas se les cayó nada más morirse Franco, o nada más ganar González, seamos justos. Si tan vital les es acudir a las protestas se me ocurre que lleven un látigo y vayan fustigándose, cual paso de Semana Santa. Los compañeros de protesta aplaudirán el gesto, más vale tarde que nunca. No se descarta que alguno quiera coger el látigo, para aliviarles la culpa y el mal de conciencia.

viernes, marzo 2

LAS VIGAS

Alberto López Aroca es un amigo que entre muchos favores literarios tiene el haberme recordado que lo mejor de El Halcón Maltés no sale en la película de Bogart, y sí en la obra de Dashiell Hammett. Es una historia que cuenta Sam Spade sobre un caso que investigó: la desaparición de un hombre, alguien corriente, con buen trabajo, con esposa, buena casa... El hombre desaparece sin más. Spade le encuentra finalmente viviendo con otra identidad, en otra ciudad. El hombre había decidido cambiar de vida porque un día, caminando hacia el trabajo, pasó por un edificio en construcción y una gran viga cayó a su lado. Medio metro más y habría muerto. Sam Spade cuenta que el hombre comprendió entonces que la vida no es esa sucesión ordenada y racional en la que intentamos convertirla. En cualquier momento una viga te cae y se acabó. Así puede ocurrir, aunque uno se haga sus planes. 
Recuerdo esta escena porque hemos llegado a un momento social en el que muchos han descubierto la misma eventualidad de sus vidas. Las vigas caen de muchas maneras. Hay pocas formas de estar seguro se esté donde se esté, socialmente hablando.  Concretando más el símil, es el camino laboral y profesional el que más complicado se ha hecho de andar. Con la ley en la mano -la nueva ley- el trabajo indefinido vale poco. Tener uno pensando que se tiene seguridad es lo mismo que agarrarse a las orejas cuando uno se despeña por un barranco. Como los tiempos no serán mejores si las ideas que rigen nuestros gobiernos se mantienen, es normal que la contestación ciudadana vaya a más. Si hay algo sin lo que no podemos vivir es la seguridad, lo que da el dinero, por ejemplo. Ahora que las vigas caen sin cesar, y que este gobierno adelgaza a marchas forzadas los sistemas de rescate de los heridos (salud, educación, gasto social) se puede pensar en serio en otra gran emigración. Se acabó lo de «los españoles primero». Tocará pedir, rogar, dar gracias. El hombre al que encontró Sam Spade estaba en otra ciudad, con otra mujer, otro trabajo. En su huida de lo racional acabó aferrándose a la única misma cosa: Seguridad. No sé dónde habrá refugio para tanto paria como empieza a campar por la madre patria, pero empieza a ser hora de que lo de antisistema deje de ser un insulto. Digo yo.

viernes, febrero 17

FRIEDMAN

Friedman
Si han leído La doctrina del shock (también hay versión documental) recordarán la rápida voracidad con la que el sector privado hizo negocio en las inundadas tierras de Luisiana, allá por 2005, cuando Nueva Orleans era Venecia, pero a lo bestia. Si no lo han leído resumo rápido de qué hablo: la tragedia se volvió oportunidad  para los amos de las cajas registradoras. Escuelas, hospitales, viviendas... Todo arrasado, y por tanto todo hueco de negocio. Una frase de uno de los poderoso constructores del lugar sirve de ejemplo: «Por fin hemos limpiado Nueva Orleans de los pisos d protección oficial. Nosotros no podíamos hacerlo, pero Dios sí». La lectura del libro de Naomi Klein es muy recomendable, porque España y nuestra tierra pasan por su propia reconstrucción. Tras el desastre económico provocado por la rapacidad de quien más tiene, llega la hora de remover todo el sistema para que el negocio privado llegue donde antes no podía. Conocen los ejemplos: están privatizando hasta los rollos de papel higiénico de los lavabos. La misma idea cruel y malvada que hizo que la gente de Nueva Orleans viva ahora peor, sin que la administración esté gastando menos que antes. Tomen ejemplo. Está pasando aquí, y pasará después con más intensidad. En el libro de Naomi Klein se detalla muy bien quiénes están detrás de esta ideología. Habla de Milton Friedman, ya fallecido, pero un gran referente para el ala conservadora de Europa. Hay unas sinergias estupendas entre América y Europa. Por eso esta misma semana la UE recomendaba a la gente hacerse planes privados de pensiones. Espectacular ataque a la público de una entidad pública. Y es que al gran Friedman lo leen mucho nuestros dirigentes. A él corresponde un consejo que están aplicando al dedillo: «una nueva administración disfruta de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese período concreto, no volverá a disfrutar de ocasión igual». Friedman tiene más perlas. Atiendan: «sólo una crisis da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo dependen de las ideas que flotan en el ambiente». Claro y cristalino. Así ganan quienes ganan. Y perdemos todos los demás, por supuesto.

lunes, febrero 13

"MENOS ATC Y MÁS AC/DC"

La región de manifestaciones, y yo delante de un teclado. No siempre se puede estar donde uno quiere. Por desgracia, no me ha tocado ser cronista de dos días de numerosas protestas. Los mandamases les quitan importancia. Según los que nos gobiernan, solo son malas personas. O tontos, manejados por sindicatos endemoniados. O las dos cosas. Según los que mandan los manifestantes se quejan de vicio. O por interés. No ven motivo. Dicen que con protestar no se arreglan las cosas. Hay que ser canalla. Aunque no he estado en Toledo ni en Villar de Cañas tengo estas fotografías y quiero compartirlas. El señor de la guitarra, que se subió al escenario al grito de "Menos ATC y más AC/DC" (para después empezar a tocar Highway to Hell), se llama Arsenio, es vecino de un pueblo pequeño conquense, y se gana la vida con un tractor. Cuando no está sobre él, Arsenio toca la guitarra. Se sabe todas las canciones. Todas no, solo las mejores. Algunas nos las enseñó hace ya algunos años, en aquellas clases en las que aprendíamos de todo, también música y acordes raros. Si la clase duraba una hora, Arsenio podía estar tocando tres. Por amor al arte, que se dice. Su historia me sirve para, sin decir una palabra más, explicar lo que pienso de los que creen que hacen un favor a mi tierra trayendo residuos nucleares a la vez que dejan a cero los presupuestos de las bibliotecas. Que enterrarán basura en el suelo a la vez que quitan profesores de los colegios. Feliz lunes. 

PD: Artísticamente, Arsenio y compañía (Luis) se hacen llamar Radioactivo Man y Fision Boy. ¿qué dices a eso, Leandro Esteban? 

sábado, febrero 11

GANAN LOS MALOS

Me rodeo de personas que pueden encajar en la etiqueta de «beneficiosas para la humanidad», y ya de mucho años les ocurre a menudo verse con la sensación de que la buena gente está perdiendo la batalla, que no avanzan, que miren a donde miren ganan los malos. Para estos la historia, para estos la capacidad de decir «bien» y «mal», para estos el futuro, porque ellos ganan. Yo, que siempre me he rodeado de quien me ha dado la gana, comparto esa sensación de hartazgo que te viene al estómago y a las piernas (cansera social, la llamo) a poco que escuches en el bar, pongas el televisor, o abras el diario (o Facebook, que también gasto). ¿De verdad no hay dónde huir? ¿Sera verdad que ganan los malos? Los últimos lamentos de este tipo que recojo en esa mala libreta del día a día tienen que ver con la condena al juez Garzón, ampliamente tratada en las noticias, subrayada con asombro y estupor en la prensa internacional, que ahora sí destaca en mayúsculas lo de Spain is different. Hace cosa de tres santuarios que me referí a los nubarrones que se dibujaban sobre la toga del magistrado, antaño un heroe para la derecha ilustrada y la otra, el ala friki del Franquismo (perdón por decir dos veces lo mismo). Hoy eres un heroe y mañana eres un prevaricador. Basta con que dejes de salvar España cerrando un periódico (Egin) y trabajes sobre otro tipo de delitos, más sutiles, menos comunes, o históricamente ocultados (léase Guerra Civil). Las caras complacidas cambiaron el gesto. Primero asombro. Luego preocupación, pero después tranquilidad. Siempre hay quien puede poner las cosas en su sitio cuando uno sabe qué puerta tocar en la casa judicial, y cuando en esa casa viven los mismos de hace medio siglo. De las muchas lecturas que tiene la primera condena a Baltasar Garzón me quedo con la pedagógica, la terrible moraleja que la alta justicia traslada a la cartera de juristas: Cuidado con lo que uno admite a trámite, y cuidado con lo que se investiga. Hay jueces buenos y malos. Unos ganan, otros pierden. La Historia de España tendrá un capítulo con  los errores de Baltasar Garzón, el magistrado controvertido, odiado y amado. Lo dijo Perich: el Mal nunca triunfa, porque si triunfa se llama «Bien».     

EN HOMENAJE A PERICH, POR QUIEN SIENTO LA MÁS PROFUNDA ADMIRACIÓN (QUE ME ENCANTA, VAMOS):



miércoles, febrero 8

LA MEMORIA, LOS ZOMBIES Y LEONARDO SCIASCIA


Perdonad mi ignorancia, pero no sé si mucha gente vio algo de este caso en la televisión. Yo lo escuché de casualidad en algún canal, y tuve que frotarme los ojos para creerlo. Es algo espectacular, digno del mejor guionista. La historia se resume en que un músico de lo más popular en Sudáfrica (algo así como Bisbal para los españoles) se muere en 2009 «tras beber el brebaje de un curandero. Funerales de Estado, casi, conmoción popular, estilo Michael Jackson. Pero lo bueno llega ahora. Más de dos años después aparece el cantante, Khulekani Mseleku «más conocido como Mgqumeni», según el texto, en plan espectacular, con miles de personas recibiéndole cuando se conoce su resurrección. La policía investiga el ADN del tipo, por comprobar si es él o no. Peor lo mejor es la historia que cuenta, en un país muy dado a creer en los muertos vivientes (¿como el nuestro?). A Mgqumeni lo sacaron de la tumba unos zombies que lo secuestraron después en una cueva donde ¡le obligaban a cantar! y donde tenía que alimentarse, ¡de barro!. ¿Eran zombies fan? En su reaparición le pidieron que tocara y canatara algo, en medio de un baño de masas, pero Mgqumeni no cantó. Después de dos años interpretando sus éxitos para un colectivo de walkin deads, es de entender.  La cosa no acaba ahí: como dice el artículo de la BBCl, la bisabuela del cantante ya ha dicho que el tío no es su bisnieto. Aunque no he consultado las noticias, creo que escuché que había dos mujeres que habían reconocido al resucitado como su marido. Fin da la historia, a la espera de saber cómo acaba. Si no es él, los vivos harán como los zombies, pero al revés. Ellos resucitaron a un muerto, y los fans del fallecido en 2009 van a asesinar a un vivo. Con seguridad.
La historia es tan particular que merecería haber ocurrido en Italia, dirá alguno. Toda la razón, salvo que ya ocurrió, afortunadamente sin zombies de por medio. Leonardo Sciascia lo cuenta en un notable libro, El Teatro de la Memoria, algo que leí hace un tiempo y que recopila la indagación sobre el caso del «desmemoriado de Collegno», acaecido a mitad de la década de los 20 en Turín. En síntesis, un hombre que no sabe quien es es arrestado en un cementerio por robar. Lo ingresan en un manicomio, pues nadie lo reclama ni lo reconoce. Tras publicar su foto en un diario, una mujer lo reconoce como su marido, profesor de filosofía, desaparecido en la Gran Guerra. Lo trasladan a Verona, misterio resuelto. Peor llegan unas cartas anónimas que advierten de su falsa identidad. Conocidos del profesor (Giulio Canella, se llamaba) también dudan de que sea él. Su mujer se mantiene en que es él. El tiempo pasa, Canella vive cómodamente con su familia, pero las huellas dactilares acaban identificándolo como otra persona: Mario Bruneri, de profesión tipógrafo, acusado de robo y estafa. Como con el músico africano, la familia Canela y la familia Bruneri litigaron para determinar quién era. Seguramente Bruneri sabía quien era, pero la familia Canella era acomodada. La suya no. En 1931, después de un largo proceso judicial, el Estado italiano determinó que el ladrón del cementerio era Mario Bruneri. La familia Canella continuó pidiendo la potestad del desmemoriado. Que por cierto durante ese tiempo intentaba fingir.
Recomiendo que lean el libro de Sciascia. La memoria también es una impostura. Hasta los zombies son capaces de alterarla.

A la izquierda, Canella; a la derecha, Bruneri. Como gotas de agua para la mujer del primero

lunes, febrero 6

SOBRE EL PSOE, REFLEXIONES EN VOZ ALTA


Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido elegido por los delegados de todas las asambleas socialistas. Es de entender que dichos delegados conocían el sentir de las asambleas a las que representaban. Eso sí, el voto era particular y secreto. De estas formas tan prosaicas de poner y quitar líder solo suelen quejarse los perdedores. No sabemos si Alfredo se pondrá a cambiar el sistema. A mí me da que no.

Casi todos los delegados que dijeron ‘esta boca es mía’ antes de la votación apostaban por Chacón. Los partidarios de Rubalcaba se guardaron su opinión. Viendo como les ha ido a los chaconistas después a la hora de colocarse en la Ejecutiva, lo de mostrar las predilecciones es para pensárselo. Para pensárselo mucho.

Alfredo Pérez Rubalcaba tenía todo el derecho a querer dirigir el PSOE. Pero su sola presencia es en sí misma la interpretación menos crítica de lo acontecido el último año. Es la interpretación de que las elecciones las perdió el PSOE a causa de la crisis y el desempleo. Es la interpretación de que, ante un discurso ambiguo por delante, lo mejor es esperar al desgaste del Partido Popular para ir recuperando cuotas de poder.

La elección entre dos candidatos puede llevar a la confusión de una opción oficialista y otra contraria, por oposición. Nada más lejos. Oídos los dos, no parece que se alejen demasiado de los caminos andados por el socialismo español en los últimos 20 años. Igual el cambio de rumbo es la sorpresa, el programa oculto.

No he escuchado una sola palabra sobre qué piensa el nuevo PSOE de los demás partidos de la izquierda, o de los que están a su izquierda. Será que piensa caminar solo en la senda de la oposición, o será que considera que la ha ido bien tejiendo alianzas con la derecha nacionalista mientras ignoraba a los parlamentarios de izquierda en estas dos últimas legislaturas.
Aparte de acabar cantando la Internacional, la puesta en escena del Partido Socialista no parece alejarle de las posturas moderadas que han acabado haciéndole coincidente con muchos de los postulados del Partido Popular. Si el PSOE quiere ser la referencia de la izquierda en el país tendrá que ocuparse de la liturgia, pero también de las ideas. Ponerle una calle a Fraga y levantar el puño son gestos muy distintos. Por una u otra parte debe de haber más folclore que sentimiento.


viernes, febrero 3

LA CORRIDA DE ASPRONA

Va para un año, se cumple el 30 de marzo, que la ahora presidenta de la Junta se dejó caer por las instalaciones de Asprona para ver lo que se hace y se cuece en sus muchos talleres. No hace falta que yo explique qué es Asprona. Se sabe de sobra en Albacete. María Dolores Cospedal no era entonces dirigente de nada, salvo de su partido, y en la comunidad. Ahora que es la que manda quieren verla por Asprona de nuevo sus trabajadores -supongo que también los dirigentes de la asociación- porque por estos días cumplirán seis meses sin cobrar, y seis meses son muchos. Nadie puede culpar a los empleados, a sus representantes sindicales, o a las familias de los usuarios, de haber levantado la voz demasiado por el conflicto. Quizá porque cuando uno no cobra en medio año pero sigue estando cada día en su puesto de trabajo a la hora señalada cualquier grito que lance será poco. Aunque no pueda ponerme en el lugar de esta gente, puedo imaginar cuál es la situación. ¿Cómo arreglarla? La empresa, es decir, la asociación, dice que ha agotado todas las vías. La Junta mantiene una deuda de más de dos millones de euros con ellos y mientras pasan los días los afectados se preguntan si los diputados regionales también llevan seis meses sin cobrar, aunque sea por conformarse con lo del mal de muchos. La pregunta es: ¿se conforman los dirigentes, estos políticos con responsabilidad de pagar, cuando piden calma y fé a alguien que lleva medio año sin recibir un duro por el trabajo que hace? Que responda quien esté en el lugar de responder, es decir, los sentados en los sillones de las consejerías regionales. A viva voz, o por lo bajini, depende quien lo diga, trabajadores y empresa sí están de acuerdo a que son víctimas de una situación asombrosa e inédita, y no se explican a cuento de qué pasar por este desamparo en una asociación tan aplaudida. No sé cómo acabará la historia, si es que tiene un final. Supongo que si el problema acaba resolviéndose siempre habrá uno de estos políticos con los bemoles de exhibir su apoyo inquebrantable a la asociación acudiendo a la corrida de toros tan tradicional y poniéndose en la foto de familia. Algunos de alrededor tendrán que bajar la cabeza para que no en la foto no se vean las lágrimas. O la cara de mala leche, según el retratado.

lunes, enero 30

Exhonorable

Alberto Ruiz Gallardón tiene un plan para que los juzgados españoles tengan un alivio en la saturación de asuntos que llegan a sus brazos. El plan es rascarnos el bolsillo, más todavía, cuando tengamos que acudir a ponerle una demanda al vecino, al jefe, al alcalde, o a la compañía telefónica. No tiene gracia, señor ministro. La idea es tan simple que roza lo ridículo: no soluciona el derecho de los ciudadanos a una justicia efectiva y rápida, pero alivia la carga de trabajo. No seremos un país más justo, sino un país con una administración de justicia más eficaz, siempre que uno pueda pagarla. Dentro de la improvisación que campa por los despachos de Justicia, la de Gallardón tiene sus quilates. Es como aliviar la saturación de las prisiones eliminando las penas de cárcel en el código penal, o tirando a los reclusos sobrantes al Ebro, por un poner. ¿Problemas grandes? Pues grandes soluciones, así, de pronto, que para eso hay mayoría. Leo unas declaraciones hechas en octubre por otro ministro, Cristóbal Montoro, donde casi se descojona de la idea de encarecer más el acceso a la justicia. Normal. A un mes de las elecciones generales, Montoro andaba despistado sobre qué iban a hacer y qué no iban a hacer una vez mandaran. Es lo que tiene presentarse por un partido con un programa tan dado al hipérbaton y una acción política tan barroca, entre el desorden y el sainete. Medallas que también se colgaron por méritos propios sus predecesores socialistas, huelga decir. Pero para justicia, la que le han dado al exhonorable Francisco Camps, rompiendo las quinielas de sus compañeros de partido, que le auguraban una condena en virtud de este acoso judicial y policial sufrido por los mandamases valencianos. Guste o no la sentencia, la tesis de la persecución inquisitorial la tendrán que desechar. Lo malo es que cuando hay un juicio a un político suele pasar como en la feria, que hay justicia o no según lo que se dicte. Personalmente pienso que si no hay pruebas suficientes para condenar a Camps el jurado ha hecho lo que tenía que hacer, pese a quien pese. Ojo, de ahí a cantar victoria y pedir aplausos para la actuación del expresident va un trecho. Si Camps fuera americano iría a la cárcel, solo por haber mentido. Y mentir, más allá de que sea delito, no es propio de personas honestas.