Marcelo Ortega, periodista

Páginas vistas la semana pasada

domingo, febrero 6

RAJOY CHANANTE

Ya sé, es un tema recurrente, pero es que aún me desternillo viendo a Mariano Rajoy en el vídeo de esta semana, donde responde a una joven sobre las políticas del PP para crear empleo entre los jóvenes. A pesar de ser la entrevista más preparada de la historia, Mariano titubea, se atranca, y acaba la respuesta con una frase chanante: «lo tengo escrito aquí, pero no entiendo mi letra». Soberbio. Es normal que el Partido Popular no entienda sus planes para crear empleo: no los tiene. Los que tuvo son los causantes de que ahora haya el paro que hay. Si no son capaces de reconocerlo no merecen ninguna confianza. Pero díganlo alto: el PP hizo una ley de urbanismo que, además de poner el lobo a cuidar las ovejas, tuvo entre otros efectos el de que cientos de miles de jóvenes dejaran sus estudios. En aquel suicidio nacional promovido por los que presumen de buenos economistas, el Partido Socialista tuvo también su culpa: sólo dijo amén, y promovió leyes autonómicas que echaban más leña al fuego de la especulación, la hoguera del «trabajo para hoy, desempleo para mañana» donde ahora ardemos. En eso estamos, nos quieren sacar del agujero expertos economistas que durante años aplaudieron el disparate de desindustrializar el país, deslocalizar las mejores empresas y poner todo el dinero público al servicio de especuladores. No sé si Rajoy tenía escrito algo de esto. En su discurso, más propio de las parodias de Gila y Tip y Coll, le dio la fórmula mágica para tener trabajo a la joven que le preguntó: «cuanto más sepas, cuanto mejor te formes, cuanto más te preocupes, cuanto más estudies, cuanta más vida tengas, mucho mejor y muchas más posibilidades». Enorme ejemplo de programa electoral. Le faltaron de los dos huevos duros de los Marx y aquello de «no te bañes hasta dos horas después de haber comido», por aquello de la digestión. Mariano podía haber dicho una fórmula más directa para llegar al éxito: cuántos más amigos influyentes, cuantos más jueces conozcas, y cuantos más padrinos tengas, más posibilidades. La otra opción es irte a otro país a buscarte las habichuelas. Con estos futuros gobernantes dando lecciones tan surrealistas, ganas dan. Aunque hasta Merkel y Sarkozy ríen las gracias españolas, y eso sí que es para echarse a temblar.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 5 de febrero de 2011