Marcelo Ortega, periodista

Páginas vistas la semana pasada

miércoles, junio 2

A VER SI LO EXPLICO

Al admirado Javier Krahe lo han vuelto a poner en el disparadero los guardianes de la verdad y de la fe. Junto a un amigo, el artista hizo una especie de cortometraje donde se explicaba cómo cocinar un Cristo. De eso hace 30 años. El cortometraje en cuestión apareció unos segundos en un programa de televisión donde él estaba invitado. De esto otro hace seis años. Una institución dedicada a «cristianizar» el Derecho y la sociedad, el Centro de Estudios Tomás Moro, que tiene su razón de ser en «la defensa de la dignidad de la persona, de la familia y de los derechos humanos», vio en este corto un claro delito contra los sentimientos religiosos digno de mover Roma con Santiago. Su querella llegó a los juzgados, un juez le vio a todo esto fundamento, y ahora pide al cantante más de 190.000 millones de pesetas de fianza en la apertura del juicio oral, amén de fianza de 144.000 euros para la responsable del programa que permitió tal aberración. Si ustedes lo entienden todo como algo razonable y juicioso les pido que dejen de leer la columna antes de llegar al final. A ver si lo explico: No es que todo sea un disparate porque hayan pasado tantos años. No se trata de que sea vergonzoso el hecho de que quienes cristianizan la sociedad y sus abogados no se interesen ni le pidan responsabilidad alguna a uno de los autores de la cocina del Cristo, que fue Enrique Seseña, amigo de Krahe. No, no se trata de esto, aunque demuestra que el centro jurídico tiene poca maña para redactar querellas. De lo que se trata es de que esta sociedad moderna española tan democrática se quita la máscara cada vez más a menudo y se revela como lo que es. Sin disfraz, ciertos estamentos de la fe cristiana no tienen nada que envidiar a los fanáticos religiosos islámicos o judíos. Esa especie del creyente iluminado existe en esta fe, y existe con peso, con recursos, con apoyos notables en los representantes de los tres poderes ilustrados. Así estamos, que nadie se tire de los pelos cuando unos iluminados, con turbante o atavíos similares, pidan meter en la cárcel a un dibujante por sacar en su viñeta a Mahoma, San José o Carlos Jesús. Aquí también anidan los ideólogos de la sociedad perfecta. La imagen misma del Evangelio, vaya.


Publicado en La Tribuna de Albacete el 29-5-2010