Marcelo Ortega, periodista

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lunes, abril 19

BUENA SEMANA, CON MOUNTAIN



Mountain es de los grupos que sirven para empezar una semana. Ideal para coger el ánimo del lunes.

VICTOR NOIR Y EL PRESUPUESTO


El Ayuntamiento presenta nuevo presupuesto -aún por aprobar- con la premisa de que hay que acostumbrarnos a prescindir de algunas cosas de las que nos hemos dotado en los últimos años. No es una premisa para los albaceteños, sino para los administradores de la caja común, hábiles en cuadrar el círculo de las cuentas ejercicio tras ejercicio incluso en los peores tiempos, que parecen ser estos. Un municipio cualquiera se las ve y se las desea para pagar, y la capital de provincia no es excepción precisamente. Sólo en deuda viva a los bancos, el montante es de más de 85 millones de euros, unos 500 euros por habitante. A pesar de que es cosa corriente esa sangría monetaria en las casas consistoriales, uno tiene la impresión de que hay demasiadas sardinas arrimadas al ascua municipal, de que el Ayuntamiento ha terminado siendo padre de todos más por inercia que por voluntad, respondiendo a la dejación de funciones de otros gobiernos supraterritoriales. Por eso ahora se reclama más que nunca que la custodia ciudadana sea compartida, que región y Estado asuman lo que les toca y no dejen a los concejales solos ante el peligro de anunciar recortes en su área. De momento, para frenar la quiebra técnica que asuela a los consistorios, bastaría con que Gobierno regional y nacional dejaran de poner competencias propias en el ajeno bastón municipal, y por contra pusieran los necesarios recursos para que los servicios que sí toca prestar se presten de forma correcta. Mientras llega el milagro divino de corregir el olvido histórico de los ayuntamientos, recemos para que el recorte nos pase de largo. Y es que casi todo hijo de vecino formamos parte de un colectivo que tiene cuenta en la plaza de la Catedral, en cuyos muros municipales hay que restregarse como lo hacían las muchachas en la tumba de Víctor Noir, allá en París. Seamos comprensibles, y no nos asombremos si algún reparto de fondos no encaja en la lógica de la austerirad. Tener la llave de la caja fuerte siempre ha obligado a conciliar el interés común con el propio y con algún que otro interés privado. La tarea de conciliar todos ellos en tiempos de recortes y año preelectoral será difícil. Estaremos atentos para contarlo.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 18 de abril de 2010.