Marcelo Ortega, periodista

Vistas de página la semana pasada

lunes, junio 21

MY FAVOURITE THINGS III: MICHEL PETRUCCIANI


Tengo que escribir algo sobre la música, una vez que me entero de que hoy es su día, aunque sospecho que no va a generar demasiadas actividades extra en mi ciudad. Supongo que no ocurre lo mismo en la vecina Francia, donde nació esta celebración hace 28 años, según creo. Hoy París será una ciudad con banda sonora, con cientos y cientos de artistas tocando en todas partes. Qué envidia.

Mi aportación a un día tan hermoso como el de la música es esta recomendación, precisamente un francés, y un francés admirable. Se llamó Michel Petrucciani –su abuelo era napolitano- y fue un pianista de jazz, acaso el pianista europeo más querido y celebrado en sus apenas 36 años de vida. Una corta carrera para un músico de un metro de estatura, sufridor de la enfermedad de los huesos de cristal, y sin embargo una deslumbrante trayectoria en forma de discos, conciertos, y un sinfín de colaboraciones con toda la escena jazzística de ambos continentes. A falta de poder escuchar todo lo que grabó en tan pocos años, recomiendo tres discos: ‘Power of Three’ (1986), grabado en Montreux con los monstruos Jim Hall (guitarra) y Wayne Shorter (saxo). ‘Both Worlds’ (1997), de estudio, donde aparece un trombonista quye me gusta mucho, Bob Brookmeyer, además de sus casi inseparables Steve Gadd y Anthony Jackson. Y el tercer disco, ‘Trio in Tokyo’, editado de forma póstuma –Petrucciani murió en 1999-, grabado de nuevo con Gadd y Jackson.

Desde que lo conocí en sus discos, a Petrucciani me lo he ido encontrando casi en todas partes. Roberto Saviano le dedica un bonito artículo en su compilación de textos ‘La belleza y el infierno’. Mi historia personal con Petrucciani tiene también un encuentro casi físico. En París, deambulando por el cementerio de Père-Lachaise, encontré de casualidad el lugar donde el pequeño Petrucciani descansa. En su homenaje póstumo, el pianista se hizo enterrar junto a la tumba de Chopin. No me digan que no es una buena historia, en un día como hoy.


jueves, junio 17

UN PLAN PARA MATAR A JAMES ELLROY


"Soy uno de los mejores novelistas del mundo. Como no leo libros, tampoco te puedo decir más nombres". Sí, es una cita de James Ellroy, en una entrevista que acabo de leer. De hecho, compré la revista Rockdelux porque venía su artículo,  un medio reportaje de cuando vino a España de promoción para presentar su última obra, 'Sangre vagabunda'. Ya saben que en este viaje Ellroy no hace más que repetir lo de derechas que es. Parece que le ha ido bien, ha tenido mucho más eco que tuvo en los medios con anteriores entregas en las que la prensa le hizo poco caso. A mí me gusta leer a Ellroy. Es más, disfruto como un enano con casi todas sus páginas. Su trilogía americana es muy recomendable, cuando acabo de iniciar el segundo libro, 'Seis de los grandes'. Espero llegar pronto a la primera página de 'Sangre Vagabunda', el final de fiesta. Y tambien recomiendo 'L.A. Confidential', de la que hace poco descubrí lo que casi es su versión británica, 'Canciones de Sangre', de Jake Arnott. Lean a Arnott, mejor, porque Ellory va a escribir poco más. De hecho, empezaré a ahorrar para ir a buscarle a su odiado país y le pegaré un tiro en la frente. Que sangre poco. Que mantenga los ojos abiertos cuando ya esté en el infierno. Yo sé que no le va a importar.

Primera postdata: Un día pondré aquí el autógrafo que Ellroy me dedicó. Verán cómo tengo razones para matarlo. Y les dará un ataque de risa.

Segunda postdata: También quiero matar a alguien de Rockdelux. En esta revista no conozco a casi nadie de la gente que aparece. Como dijo Loquillo, "yo creo que algunas bandas se las inventan".


lunes, junio 14

MUSICA: MY FAVOURITE THINGS II. RORY GALLAGHER


Rory Gallagher podría tener ahora 62 años. Igual le estaríamos llamando señor Gallagher. Igual no. El caso es que un fallido trasplante de hígado le llevó al cielo de los músicos, y también al cielo de la buena gente, hace 15 años, tal día como hoy, 14 de junio. Rory Gallagher es una de las razones por las que me alegro de tener orejas. Por muchas cosas. Porque, a pesar de que odie al autor de esta cita, Rory está en el top ten de guitarristas, pero también en el top ten de buenas personas (ya ven, lo dijo el idiota de Bono, el de U2). Porque le dedicó una canción al detective de la Continental. Porque siempre volvió a su casa a tocar. porque le gustaban las historias de vaqueros. Porque llegó a grabar con los Rolling Stones y pudo haber sido el sustituto de Mick Taylor, pero no quiso hacerlo. Porque tuvo el reconocimiento de gente como Muddy Waters, Albert King. Por la música que nos gusta, escribo esto en forma de homenaje. Hasta creo que me voy a beber un bourbon. Salud.

La reseña de este irlandés tiene que empezar por destacar eso mismo, que era irlandés, que nació en un pequeño municipio de nombre Ballyshannon, y que a pesar de su fama fue de los pocos que no dejó de incluir Irlanda en sus giras. Era la Irlanda de los 60 y 70, de la que no hace falta dar muchas explicaciones, pero Rory nunca faltó. Para quienes sepan inglés pueden conocer más en el recomendable documental 'Irish Tour 1974'  que grabó Tony Palmer, DVD que cayó en mis manos cuando cumplí años en la lejana tierra murciana.
Pero a Rory le conocíamos de antes. Exactamente, su nombre lo leí en la dedicatoria de un disco de Los Suaves, '¿Hay alguien ahí?' registrado cuando Rory acababa de irse al otro barrio. También escuché a Rosendo echarle flores por la tele. La tercera referencia de este músico llegó en vivo y en directo, en un concierto de Miguel Bañón y santi Campillo en la desaparecida sala-pub O Carolan de la calle Concepción, en Albacete. Ahí este par de dos hizo una versión de 'The Loop', un tema instrumental del último disco de Gallagher ('Fresh Evidence') que hace honores al transporte público de Chicago.

El siguiente paso no tardaría en llegar: tener un disco de Rory. Debió de ser por el año 2001 o 2002, cuando reeditaron toda la discografía incluyendo temas extra. Así fue como encontré 'Blueprint', un disco que no es de lo más renombrado, y que sin embargo tiene dentro 'Walk on hot coals', composición que describe como ninguna por dónde iba ya Gallagher en el momento de los casi mediados 70.
Antes de eso, Rory ya había grabado obras maestras, primero con su grupo Taste, y luego en solitario. 1971 fue el año en que tomó la alternativa con dos discos, el primero, homónimo, donde incluso toca el saxofón (¡!) y el segundo, 'Deuce', para muchos el más valorable. Junto a estos aparece pronto un directo de la gira europea ('Live in Europe', de 1972) y 'Blueprint', disco de 1973. Los mejores momentos musicales continúan con 'Tattoo' (1973), el directo 'Irish Tour' (1974), 'Against the grain' (1975) y 'Calling Card' (1976). En concreto, 'Tattoo' tiene la que será su canción más reproducida, 'Tattoo`d Lady', con una letra deliciosa:

 "No bromeo cuando digo que no tengo estudios / 
Nunca me gustó el sonido de la campana de clase".
 
Tras las primeras formaciones, Gallagher tendrá un grupo de inseparables músicos, el bajista Gerry McAvoy, el pianista Lou Martin, y el posiblemente baterista más feo de la historia, Rod De`Ath. De todos ellos, Gerry fue el que más discos y giras hizo. Lou Martin salió de la banda cuando el piano salió de su música, aunque volvería para los dos últimos discos.


Entrar en los 80 no fue inocuo para Rory Gallagher, como no lo fue para nadie del rock y del blues. El sonido del guitarrista se endurece y la formación elimina el piano, acercándose al hard rock como una nueva estética que ya se ve en algunos temas de 'Calling Card' y antes en 'Against the Grain'. En esta cuerda Rory publica tres discos de estudio, 'Photo Finish', de 1978, 'Top Priority' de 1979, y 'Jinx', de 1982. En 1980 publica también el tercer directo de su carrera, 'Stage Struck'.

La vuelta de Rory a un sonido más "domado" se produce con Defender, su penúltimo disco, de 1987. En este disco aparece Continenal OP, el homenaje de Rory a un escritor que visitaba mucho, Dashiell Hammet, con su detective de la Continental. La vuelta de Rory al estudio cinco años después era celebrada, aunque los problemas de salud por el consumo de alcohol persistían. Ahí va una parte de su canción 'Bourbon':

"Tuvo el delirium tremens en el desayuno, los temblores hasta el mediodía,
Cogió su bolsa y dejó la habitación del hotel,
Su cabeza se mantiene alta pero su corazón está por los suelos".

En 1990 Rory vuelve a sacar disco de estudio, 'Fresh Evidence'. Tiene temas formidables, uno de ellos dedicados al rey del cajún, Clifton Chenier, llamado de hecho The King of Zydeco.
Ya no habría más discos de estudio. En 1995 Rory tienen un aspecto que da fé del deterioro. No hubo tiempo para mucho más. El necesitado trasplante de hígado llegó a hacerse, y en un principio funcionó. Una infección acabó con su vida tal día como hoy, cuando ya iban a darle el alta hospitalaria. 

Después de la muerte de Rory ha habido mucho material nuevo en disco y video. Me encantan los directos de Alemania y del festival de jazz de Montreux, en la época ochentera, donde los músicos parecen ir vestidos de camareros de discoteca, con aire de actores porno. Hay un gran momento en que toca 'Politician' con Jack Bruce, ex bajista de los Cream de Eric Clapton.
También apareció un disco acústico ('Weels within weels') donde se recogen grabaciones desenchufadas de blues y folk irlandés, un territorio donde también campó el sonido Rory. Apareció asimismo el imprescindible 'BBC Sessions', un doble de estudio y directo que continene la mejor versión de su jazzístico 'Calling Card'.

Como guitarrista, lo bueno de Rory es desdeñar esa técnica refinada y matemática de otros. Lo suyo es el carácter, el sonido frenético y entusiasmado, lejos de los virtuosos aritméticos. He visto a guitarristas que entre canción y canción tienen a un tipo con una gamuza limpiando la guitarra. Algo impensable en la Fender de este irlandés.
Dicen de Rory que su bebida gurú era un vaso con dos tercios de Guiness y un tercio de whisky. Siempre lo he querido probar. Como escribió en su canción, "bebe bourbon como si fuera gaseosa".



martes, junio 8

CANDY CITY LLEGA EN JULIO

Alberto López Aroca no es sólo un señor con el pelo largo que vive entre el Café Bar Latino y la cafetería Aqua. También es un señor que va al Café Bar Olga cuando los dos anteriores están cerrados por descanso. Y también, en lugar de dormir, se dedica a escribir libros obligatorios. Su próxima aventura literaria se presentará en la Semana Negra de Gijón. Creo que es una buena pista para quienes no le conozcan como escritor. Os dejo el video de promoción de Candy City, una historia de esas que a tipos como yo le gusta leer, de esas que nos gustaría poder escribir. El libro no es solo un libro. También está ilustrado, y de manera excepcional, por Sergio Bleda.


jueves, mayo 20

ITALIA COMO METÁFORA

*

Quienes me conocen saben de mi afición por Italia y sus orillas, lugares reales y abstractos donde siempre encuentra uno motivos para reir y llorar. De mis tiempos en aquél país me queda mucho, aunque uno tenga la sensación de que de una etapa anterior ya no le queda casi nada. No es cierto. Pervive por ejemplo esa propensión a estirar las orejas cuando alguien escribe de "lo italiano". Y en esta afición encontré un día el blog de Íñigo Domínguez, corresponsal en Roma. En lo efímero de pasar por algunas bitácoras hay excepciones. Hay blogs donde uno lee y lee, y sigue bajando para leer más. Íñigo Domínguez lo consigue, escribiendo de la Italia más auténtica y real, escribiendo, asumiendo la óptica del profano que dice no entender nada cuando mira al país vecino y hermano. Todo el blog es una gran recomendación, pero aocnsejo con mucho esta: La procesión va por dentro.

*Fotografía de la ciudad de Salerno. En este humilde portal de este humilde callejón vivió el otrora notable que aquí firma.

sábado, febrero 27

EL CAMBALACHE DE LA UCLM

Señor rector nuestro de la universidad regional: Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé. Disculpe el inicio tanguero de esta misiva lanzada sólo a los lectores, pero presiento que le gustan los aires porteños, la melodía de arrabal, y en concreto este Cambalache manido cuya letra habla de todos nosotros. En particular, le recuerdo aquello de «todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor». Algo así entendemos los de mi profesión que ha debido motivar el gesto de la universidad que dirige: quiere sacar una oferta de empleo público con tres plazas de periodista sin exigir a los candidatos que tengan la licenciatura correspondiente. Qué falta de respeto, qué atropello a la razón, rector ilustre, distinguido señor. Aquí un servidor y su gremio se han visto un tanto violentados por esta paradoja digna de salir en los discursos de apertura del año académico: la universidad que se hacía la contra ella solita. Los humanistas que renegaban del Humanismo. Los promotores de licenciaturas que castigaban a sus egresados. Con ese compadreo que contagia el tango, rector nuestro, pido que reflexione sobre las incoherencias, esas que por Albacete se atribuyen últimamente a su Rectorado a la hora de poner nombre a las escuelas transformadas en facultades. Viene al caso decirlo, rector, porque en esta ocasión la ocurrencia de las plazas de periodistas al alcance de los no licenciados también ha abierto el debate de los nombres: Unos lo llaman putada, otros cachondeo. Yo no le pongo nombre, lo dejo para los filólogos, titulados, eso sí. La verdad, con este desprecio al papel de las universidades a manos de una universidad pública, más valdría ahorrarse la Facultad de Periodismo que se está poniendo en Cuenca, y hacer un parque acuático donde ir a pasar el fin de semana. Pero no voy a dar ideas a nadie. Sólo califique usted mismo sus decisiones, y defiéndalas, porque hasta ahora la carta que le envió la Federación de Periodistas respecto a la oferta de empleo público debe de estar en su lista de cosas pendientes de contestar. A tiempo está de enmendarse y corregir la parida, don Ernesto. La profesión del plumilla, que siempre tuvo la frente marchita, le pide ese gesto de apoyo.


Publicado en La Tribuna de Albacete el 27-2-2010

lunes, agosto 31

SANTUARIO: POLITKOVSKAYA Y LA CONCIENCIA

Para reconciliarme de la mala conciencia que asuela a la profesión leo durante esta semana algunos artículos de Anna Politkovskaya, la periodista rusa asesinada hace casi tres años, y cuyos parientes luchan ahora por reabrir el caso y buscar culpables en estamentos sacrosantos. Más duro que leer lo que escribía esta mujer es pensar en que muchos testimonios de abuso y muerte a cargo de un Estado y sus cómplices no cuentan con la entrega de una profesional como ella, hasta el punto de que perdió la vida por hacer su trabajo. Decía Politkovskaya con pesar que llevaba varias muertes sobre su conciencia, personas de Chechenia que habían hablado con ella, contando su historia, y por eso mismo habían sido asesinadas a renglón seguido. La periodista rusa no encontraba palabras para explicar lo que pesaban sobre ella esas muertes, aunque quizá en secreto se consolaba sabiendo que su destino era caer también bajo las balas de los asesinos. Más que esa sola culpa, a esta mujer le aterraba la indiferencia de la sociedad occidental para con sus desmanes, y eso nos toca a todos, por muchos kilómetros que disten de aquí a Moscú. La historia de esta periodista valiente asesinada me sirve al menos para querer más el oficio, aunque alguien diga con razón que nuestra tarea poco tiene que ver con meterse bajo la mirilla de los soldados para denunciar su silenciosa labor de exterminio. Sí, vivimos en una sociedad donde poner un micrófono no es sinónimo de jugársela, pero no está de más trabajar teniendo en mente que la barbarie no queda tan lejos. Aunque aquí este trabajo parezca frívolo, mediocre o banal. Ocurre lo mismo con trabajos como la política o los sindicatos, peligrosas tareas que se pagan con la muerte en la mayor parte del mundo, y que en esta parte occidental se han insertado en la nómina de la normalización. Contemplando la última imagen con vida de Politkovskaya, no sé si es un avance. A sus 48 años, su gesto era de desencanto y resignación ante un difícil futuro de paz para su país, y las canas le habían barrido cualquier asomo de juventud. Muchas víctimas de su país y su ejército ni siquiera podían tener canas. Les habían arrancado el pelo a jirones.
Publicado en La Tribuna de Albacete el 29/8/2009

jueves, julio 2

LAS MENTIRAS DE LA NOCHE

Hace ya algunos años que no renuevo el título de mi libro favortio, y eso que leo mucho; o bastante, porque hubo un tiempo en que leía más. Sea como fuere, desde que leí Las Mentiras de la noche me apropié de esta historia, y siempre recomiendo el libro de Gesualdo Bufalino cuando alguien me pide documentación sobre Sicilia. A Bufalino hay que leerlo igual que hay que leer a Sciascia, a Lampedusa, Roberto Saviano o al asesinado Fava. Precisamente, de la existencia de este autor supe por alguien que conoce Palermo muy desde dentro, esa ciudad definida como un gran teatro en la que cada uno sabe qué papel interpreta. Sicilia es una metáfora del mundo, propugnaba Sciascia. Por eso mismo, Las mentiras de la noche es también una metáfora de lo más trágico y contradictorio de la especie humana. Como Sicilia. Como el mundo.