Si en los próximos meses tienen pensado ir a Roma les aconsejo la iglesia de San Luis de los Franceses, donde residen obras pictóricas muy interesantes del célebre Caravaggio. Hay otras iglesias romanas con impresionantes lienzos del autor, y la guinda para el turista interesado en el pintor es el Museo de Capodimonte, en Nápoles. Si hacen el recorrido, seguro que piensan que hay algo familiar en el tratamiento de la luz y las sombras. No teman, es porque se están acordando del cartel electoral de José María Barreda, instalado desde este viernes. En campaña todo se comenta, parece que todo sea importante, que cualquier gesto esconda un motivo, un fin, un escondido símbolo introducido sutilmente por el leviatán político de turno. Así que, ¿cómo ha sentado este cartel de tintes oscuros, tan rupturista? A quien haya peregrinado por los cuadros de Caravaggio le es fácil hacer paralelismos entre algunos personajes retratados en los lienzos y la trayectoria de este Partido Socialista castellano-manchego. En San Luis de los Franceses descansa La vocación de San Mateo, el episodio donde Jesucristo le dice «sígueme», y Mateo se levanta y va con él. Al contrario que Mateo, el presidente regional no ha tenido un solo maestro. Siguió a su antecesor, y de él aprendió que de vez en cuando hay que dar un capón al Gobierno de turno, aunque sea de los mismos colores. Así, Barreda ha seguido unas veces la senda marcada por la calle Ferraz, y otras la que le marcaba la necesidad de tomar distancia con la deriva del maestro Rodríguez Zapatero. La jugada no es tan mala, al menos de momento. Barreda, iluminado por la luz como en el lienzo, sabe que ni mucho menos hay un pronóstico claro para el 22-M. Si el Partido Popular vence aquí y consigue un contundente triunfo a escala nacional, al menos él habrá hecho méritos para ser de los que puedan quedarse en el barco socialista federal para trabajar en el proyecto futuro, mientras que otros tendrán que bajarse de ese barco, y cargar con la culpa. En la posición que Barreda tomó dentro de su partido hay que reconocerle el movimiento inteligente. Al fin y al cabo, a San Mateo lo martirizaron, como pueden ver en la misma iglesia. A Barreda, si no gana, le seguiremos viendo de profeta.
Marcelo Ortega, periodista
Vistas de página la semana pasada
lunes, mayo 9
martes, octubre 12
TTL, Manuel Alexandre (¡Que os vais a perder el juicio final, gilipollas!)
¡Que os vais a perder el juicio final, gilipollas! Así gritaba el personaje que interpretaba Manuel Alexandre al final de Total, una especie de corto largo de José Luis Cuerda en la línea de Amanece... y Así en el cielo... que por alguna razón está en el olvido. No recuerdo cómo se llamaba Alexandre en ese papel, donde gritaba lo del juicio final acompañado de Luis Ciges. La cosa era que llegaba el fin del mundo, y Alexandre, que ya estaba muerto, resucitaba todo contento, en medio del cabreo de su padre (Agustín González), quien le pedía de malas maneras que se volviera a meter en la tumba. Curioso era que Manuel Alexandre hacía de hijo de Agustín González siendo en verdad más viejo, pero esa disfunción temporal quedaba explicada en el corto. Siempre pensé que me acordaría de Total el día que Alexandre dejara de respirar. Yo soy uno más de los que siente que la gente se tenga que morir, mucho más cuando quien se va es este actor, o José Luis López Vázquez, o Agustín González. Como estos dos últimos, Alexandre caía bien a todo el mundo, o quizá incluso caía mejor que cualquier otro. Mi memoria personal lo ha fijado actuando Plácido, que es mi película española favorita. Cada uno tendrá la suya, supongo.
A mi manera, me sentía obligado a escribir hoy. También es oportuno, porque la primera cosa que yo firmé con mi nombre en un periódico fue un artículo al hilo de la muerte de Agustín González, y entonces todavía eran compañeros de reparto él y Alexandre, junto a López Vázquez, en una obra de teatro que se hacía en Madrid. No queda ninguno de los tres comediantes, de los comediantes con mayúscula. Estarán los primeros para el juicio final, después de todo.
domingo, agosto 8
CANDY CITY: TODOS MUERTOS NO ES SUFICIENTE
“En Malpaso no necesitamos un equipo de veintiséis personas y una oficina preciosa. Con un pack de media docena de cervezas, papel y bolígrafos ya podemos trabajar”.
Eso decía Clint Eastwood de su productora, Malpaso, hace ya unos cuantos años. La cita me sirve para hablar de la novela Candy City y de Alberto López Aroca, su autor. Para ahorrarnos extendernos sobre su proceso de elaboración les remito a las palabras de Eastwood.
¿Ya?
Bueno, entonces hablemos de Candy City, quizá el libro con el promedio de muertes por párrafo más alto –aunque no los he contado. Alberto ya avisó que era un homenaje a gran parte del mundo literario –y cinematográfico- del que bebe su pluma. Y sí lo es, es un libro que debe mucho de su forma a las formas que introdujo un señor llamado Jim Thompson en la novela negra. Entre otras, el punto y aparte a todas las convenciones del género y muchas menos explicaciones “sociales” de porqué un monstruo es un monstruo. Porque no hace falta explicar porqué un hijo de mala madre se convierte en un hijo de mala madre, y en este libro se demuestra. Además en Candy City no hay nadie que no sea la peor persona del mundo.
Hay más cosas de Thompson –que tampoco son sólo suyas-, como utilizar la elipsis y mover el tiempo de la acción para contar varias historias en la única historia del personaje central. Coincidencia que no lo es:, este protagonista se apellida Thompson, y es un matón-guardaespaldas-gangster- estilo Luca Brasi (de El Padrino novela, no del film) sin ningún motivo para arrepentirse de la vida que lleva/ha llevado. Luego están los secundarios, casi un personaje solo y coral llamado “ciudad americana”, en este caso Candy City, donde cualquiera tiene un motivo para matarte. Y un personaje de los que más nos gustan, el señor Porlock, que esperemos aparezca en la secuela que –no lo dudamos- existirá.
Porque hay demasiada gente viva en esa ciudad, y los muertos nunca son suficientes.
martes, agosto 3
JIM THOMPSON EN EL ESTÓMAGO (DE NUEVO)
En las lecturas de verano se me ha colado 'Hijo de la ira' (editado por RBA) casi sin yo quererlo. Es uno de los últimos libros que Jim Thompson escribió, justo antes de aquél 'King Blood' hoy imposible de encontrar. En algunos sitios se dice que es su última novela, pero no es así -creo que la última está editada en castellano como 'El embrollo'.
No sé si 'Hijo de la ira' tiene muchos partidarios. Es difícil estar a favor de un relato tan sórdido y desagradable. Por supuesto, yo soy uno de sus partidarios. Aunque duela el estómago en algunas páginas.
Los libros de Thompson nunca so fáciles, y cais nunca son agradables. Te hacen percibir incluso por el olfato que tenemos una forma de vivir propensa a crear verdaderos hijos de perra. Monstruos. Son ellos, pero somos nosotros. Cualquiera de nosotros. Por eso leer a Thompson tiene incluso mérito. Un libro suyo, y en especial 'Hijo de la ira', es como tragarse un anzuelo. Va haciendo sangre conforme baja por la garganta, pero sólo puedes continuar, hacer que baja y llegue hasta las tripas. Avanzas en la lectura y te acostumbras un tanto al clima de dolor, sabiendo que, al final, muy al final de trayecto, respirarás aliviado, aunque te mane la sangre por los poros de la piel.
Después de leer una decena de títulos de Thompson -con lo que aún me faltan otros 20, más o menos- es reseñable que un libro más, 'Hijo de la ira', pueda sorprender. Pero lo hace. No sólo sorprende, a ratos parece su libro más logrado, con párrafos donde empequeñece a aquellos sociópatas tan suyos de sus novelas más nombradas, 'El asesino dentro de mí' y '1.280 almas'. Este nuevo protagonista, el joven Allen Smith, es capaz de merendárselos por el camino. Y da miedo. Así que echen un vistazo.
Jim Thompson y un gato sociópata
sábado, julio 3
MI AUTÓGRAFO DE ELLROY
Prometí poner el autógrafo de Ellroy. Es como en el capítulo de Los Simpson, "has puesto mi nombre, yo quería el tuyo". Cuando lo vi a poco me muero de la risa.
lunes, junio 21
MY FAVOURITE THINGS III: MICHEL PETRUCCIANI
Tengo que escribir algo sobre la música, una vez que me entero de que hoy es su día, aunque sospecho que no va a generar demasiadas actividades extra en mi ciudad. Supongo que no ocurre lo mismo en la vecina Francia, donde nació esta celebración hace 28 años, según creo. Hoy París será una ciudad con banda sonora, con cientos y cientos de artistas tocando en todas partes. Qué envidia.
Mi aportación a un día tan hermoso como el de la música es esta recomendación, precisamente un francés, y un francés admirable. Se llamó Michel Petrucciani –su abuelo era napolitano- y fue un pianista de jazz, acaso el pianista europeo más querido y celebrado en sus apenas 36 años de vida. Una corta carrera para un músico de un metro de estatura, sufridor de la enfermedad de los huesos de cristal, y sin embargo una deslumbrante trayectoria en forma de discos, conciertos, y un sinfín de colaboraciones con toda la escena jazzística de ambos continentes. A falta de poder escuchar todo lo que grabó en tan pocos años, recomiendo tres discos: ‘Power of Three’ (1986), grabado en Montreux con los monstruos Jim Hall (guitarra) y Wayne Shorter (saxo). ‘Both Worlds’ (1997), de estudio, donde aparece un trombonista quye me gusta mucho, Bob Brookmeyer, además de sus casi inseparables Steve Gadd y Anthony Jackson. Y el tercer disco, ‘Trio in Tokyo’, editado de forma póstuma –Petrucciani murió en 1999-, grabado de nuevo con Gadd y Jackson.
Desde que lo conocí en sus discos, a Petrucciani me lo he ido encontrando casi en todas partes. Roberto Saviano le dedica un bonito artículo en su compilación de textos ‘La belleza y el infierno’. Mi historia personal con Petrucciani tiene también un encuentro casi físico. En París, deambulando por el cementerio de Père-Lachaise, encontré de casualidad el lugar donde el pequeño Petrucciani descansa. En su homenaje póstumo, el pianista se hizo enterrar junto a la tumba de Chopin. No me digan que no es una buena historia, en un día como hoy.
jueves, junio 17
UN PLAN PARA MATAR A JAMES ELLROY
"Soy uno de los mejores novelistas del mundo. Como no leo libros, tampoco te puedo decir más nombres". Sí, es una cita de James Ellroy, en una entrevista que acabo de leer. De hecho, compré la revista Rockdelux porque venía su artículo, un medio reportaje de cuando vino a España de promoción para presentar su última obra, 'Sangre vagabunda'. Ya saben que en este viaje Ellroy no hace más que repetir lo de derechas que es. Parece que le ha ido bien, ha tenido mucho más eco que tuvo en los medios con anteriores entregas en las que la prensa le hizo poco caso. A mí me gusta leer a Ellroy. Es más, disfruto como un enano con casi todas sus páginas. Su trilogía americana es muy recomendable, cuando acabo de iniciar el segundo libro, 'Seis de los grandes'. Espero llegar pronto a la primera página de 'Sangre Vagabunda', el final de fiesta. Y tambien recomiendo 'L.A. Confidential', de la que hace poco descubrí lo que casi es su versión británica, 'Canciones de Sangre', de Jake Arnott. Lean a Arnott, mejor, porque Ellory va a escribir poco más. De hecho, empezaré a ahorrar para ir a buscarle a su odiado país y le pegaré un tiro en la frente. Que sangre poco. Que mantenga los ojos abiertos cuando ya esté en el infierno. Yo sé que no le va a importar.
Primera postdata: Un día pondré aquí el autógrafo que Ellroy me dedicó. Verán cómo tengo razones para matarlo. Y les dará un ataque de risa.
Segunda postdata: También quiero matar a alguien de Rockdelux. En esta revista no conozco a casi nadie de la gente que aparece. Como dijo Loquillo, "yo creo que algunas bandas se las inventan".
lunes, junio 14
MUSICA: MY FAVOURITE THINGS II. RORY GALLAGHER
Rory Gallagher podría tener ahora 62 años. Igual le estaríamos llamando señor Gallagher. Igual no. El caso es que un fallido trasplante de hígado le llevó al cielo de los músicos, y también al cielo de la buena gente, hace 15 años, tal día como hoy, 14 de junio. Rory Gallagher es una de las razones por las que me alegro de tener orejas. Por muchas cosas. Porque, a pesar de que odie al autor de esta cita, Rory está en el top ten de guitarristas, pero también en el top ten de buenas personas (ya ven, lo dijo el idiota de Bono, el de U2). Porque le dedicó una canción al detective de la Continental. Porque siempre volvió a su casa a tocar. porque le gustaban las historias de vaqueros. Porque llegó a grabar con los Rolling Stones y pudo haber sido el sustituto de Mick Taylor, pero no quiso hacerlo. Porque tuvo el reconocimiento de gente como Muddy Waters, Albert King. Por la música que nos gusta, escribo esto en forma de homenaje. Hasta creo que me voy a beber un bourbon. Salud.
La reseña de este irlandés tiene que empezar por destacar eso mismo, que era irlandés, que nació en un pequeño municipio de nombre Ballyshannon, y que a pesar de su fama fue de los pocos que no dejó de incluir Irlanda en sus giras. Era la Irlanda de los 60 y 70, de la que no hace falta dar muchas explicaciones, pero Rory nunca faltó. Para quienes sepan inglés pueden conocer más en el recomendable documental 'Irish Tour 1974' que grabó Tony Palmer, DVD que cayó en mis manos cuando cumplí años en la lejana tierra murciana.
Pero a Rory le conocíamos de antes. Exactamente, su nombre lo leí en la dedicatoria de un disco de Los Suaves, '¿Hay alguien ahí?' registrado cuando Rory acababa de irse al otro barrio. También escuché a Rosendo echarle flores por la tele. La tercera referencia de este músico llegó en vivo y en directo, en un concierto de Miguel Bañón y santi Campillo en la desaparecida sala-pub O Carolan de la calle Concepción, en Albacete. Ahí este par de dos hizo una versión de 'The Loop', un tema instrumental del último disco de Gallagher ('Fresh Evidence') que hace honores al transporte público de Chicago.
El siguiente paso no tardaría en llegar: tener un disco de Rory. Debió de ser por el año 2001 o 2002, cuando reeditaron toda la discografía incluyendo temas extra. Así fue como encontré 'Blueprint', un disco que no es de lo más renombrado, y que sin embargo tiene dentro 'Walk on hot coals', composición que describe como ninguna por dónde iba ya Gallagher en el momento de los casi mediados 70.
Antes de eso, Rory ya había grabado obras maestras, primero con su grupo Taste, y luego en solitario. 1971 fue el año en que tomó la alternativa con dos discos, el primero, homónimo, donde incluso toca el saxofón (¡!) y el segundo, 'Deuce', para muchos el más valorable. Junto a estos aparece pronto un directo de la gira europea ('Live in Europe', de 1972) y 'Blueprint', disco de 1973. Los mejores momentos musicales continúan con 'Tattoo' (1973), el directo 'Irish Tour' (1974), 'Against the grain' (1975) y 'Calling Card' (1976). En concreto, 'Tattoo' tiene la que será su canción más reproducida, 'Tattoo`d Lady', con una letra deliciosa:
Antes de eso, Rory ya había grabado obras maestras, primero con su grupo Taste, y luego en solitario. 1971 fue el año en que tomó la alternativa con dos discos, el primero, homónimo, donde incluso toca el saxofón (¡!) y el segundo, 'Deuce', para muchos el más valorable. Junto a estos aparece pronto un directo de la gira europea ('Live in Europe', de 1972) y 'Blueprint', disco de 1973. Los mejores momentos musicales continúan con 'Tattoo' (1973), el directo 'Irish Tour' (1974), 'Against the grain' (1975) y 'Calling Card' (1976). En concreto, 'Tattoo' tiene la que será su canción más reproducida, 'Tattoo`d Lady', con una letra deliciosa:
"No bromeo cuando digo que no tengo estudios /
Nunca me gustó el sonido de la campana de clase".
Tras las primeras formaciones, Gallagher tendrá un grupo de inseparables músicos, el bajista Gerry McAvoy, el pianista Lou Martin, y el posiblemente baterista más feo de la historia, Rod De`Ath. De todos ellos, Gerry fue el que más discos y giras hizo. Lou Martin salió de la banda cuando el piano salió de su música, aunque volvería para los dos últimos discos.
Entrar en los 80 no fue inocuo para Rory Gallagher, como no lo fue para nadie del rock y del blues. El sonido del guitarrista se endurece y la formación elimina el piano, acercándose al hard rock como una nueva estética que ya se ve en algunos temas de 'Calling Card' y antes en 'Against the Grain'. En esta cuerda Rory publica tres discos de estudio, 'Photo Finish', de 1978, 'Top Priority' de 1979, y 'Jinx', de 1982. En 1980 publica también el tercer directo de su carrera, 'Stage Struck'.
La vuelta de Rory a un sonido más "domado" se produce con Defender, su penúltimo disco, de 1987. En este disco aparece Continenal OP, el homenaje de Rory a un escritor que visitaba mucho, Dashiell Hammet, con su detective de la Continental. La vuelta de Rory al estudio cinco años después era celebrada, aunque los problemas de salud por el consumo de alcohol persistían. Ahí va una parte de su canción 'Bourbon':
"Tuvo el delirium tremens en el desayuno, los temblores hasta el mediodía,
Cogió su bolsa y dejó la habitación del hotel,
Su cabeza se mantiene alta pero su corazón está por los suelos".
Cogió su bolsa y dejó la habitación del hotel,
Su cabeza se mantiene alta pero su corazón está por los suelos".
En 1990 Rory vuelve a sacar disco de estudio, 'Fresh Evidence'. Tiene temas formidables, uno de ellos dedicados al rey del cajún, Clifton Chenier, llamado de hecho The King of Zydeco.
Ya no habría más discos de estudio. En 1995 Rory tienen un aspecto que da fé del deterioro. No hubo tiempo para mucho más. El necesitado trasplante de hígado llegó a hacerse, y en un principio funcionó. Una infección acabó con su vida tal día como hoy, cuando ya iban a darle el alta hospitalaria.
Después de la muerte de Rory ha habido mucho material nuevo en disco y video. Me encantan los directos de Alemania y del festival de jazz de Montreux, en la época ochentera, donde los músicos parecen ir vestidos de camareros de discoteca, con aire de actores porno. Hay un gran momento en que toca 'Politician' con Jack Bruce, ex bajista de los Cream de Eric Clapton.
También apareció un disco acústico ('Weels within weels') donde se recogen grabaciones desenchufadas de blues y folk irlandés, un territorio donde también campó el sonido Rory. Apareció asimismo el imprescindible 'BBC Sessions', un doble de estudio y directo que continene la mejor versión de su jazzístico 'Calling Card'.
También apareció un disco acústico ('Weels within weels') donde se recogen grabaciones desenchufadas de blues y folk irlandés, un territorio donde también campó el sonido Rory. Apareció asimismo el imprescindible 'BBC Sessions', un doble de estudio y directo que continene la mejor versión de su jazzístico 'Calling Card'.
Como guitarrista, lo bueno de Rory es desdeñar esa técnica refinada y matemática de otros. Lo suyo es el carácter, el sonido frenético y entusiasmado, lejos de los virtuosos aritméticos. He visto a guitarristas que entre canción y canción tienen a un tipo con una gamuza limpiando la guitarra. Algo impensable en la Fender de este irlandés.
Dicen de Rory que su bebida gurú era un vaso con dos tercios de Guiness y un tercio de whisky. Siempre lo he querido probar. Como escribió en su canción, "bebe bourbon como si fuera gaseosa".
martes, junio 8
CANDY CITY LLEGA EN JULIO
Alberto López Aroca no es sólo un señor con el pelo largo que vive entre el Café Bar Latino y la cafetería Aqua. También es un señor que va al Café Bar Olga cuando los dos anteriores están cerrados por descanso. Y también, en lugar de dormir, se dedica a escribir libros obligatorios. Su próxima aventura literaria se presentará en la Semana Negra de Gijón. Creo que es una buena pista para quienes no le conozcan como escritor. Os dejo el video de promoción de Candy City, una historia de esas que a tipos como yo le gusta leer, de esas que nos gustaría poder escribir. El libro no es solo un libro. También está ilustrado, y de manera excepcional, por Sergio Bleda.
jueves, mayo 20
ITALIA COMO METÁFORA
Quienes me conocen saben de mi afición por Italia y sus orillas, lugares reales y abstractos donde siempre encuentra uno motivos para reir y llorar. De mis tiempos en aquél país me queda mucho, aunque uno tenga la sensación de que de una etapa anterior ya no le queda casi nada. No es cierto. Pervive por ejemplo esa propensión a estirar las orejas cuando alguien escribe de "lo italiano". Y en esta afición encontré un día el blog de Íñigo Domínguez, corresponsal en Roma. En lo efímero de pasar por algunas bitácoras hay excepciones. Hay blogs donde uno lee y lee, y sigue bajando para leer más. Íñigo Domínguez lo consigue, escribiendo de la Italia más auténtica y real, escribiendo, asumiendo la óptica del profano que dice no entender nada cuando mira al país vecino y hermano. Todo el blog es una gran recomendación, pero aocnsejo con mucho esta: La procesión va por dentro.
*Fotografía de la ciudad de Salerno. En este humilde portal de este humilde callejón vivió el otrora notable que aquí firma.
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