Marcelo Ortega, periodista

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miércoles, enero 11

RESPUESTAS FÁCILES


Las respuestas fáciles a problemas complejos están de moda. Más que nunca, quizá, ahora que parece que los altavoces de las redes sociales les dan alas. Para qué perder el tiempo con ensayos de cientos de páginas si se puede opinar de lo mismo con apenas memorizar una creencia prestada, apenas una frase, una explicación simplona por mucho que pueda ser exagerada, injusta, o directamente falsa. Frivolizar sobre asuntos poco frívolos ya no es una cuestión de barra de bar, o baste decir que la barra de bar se ha elevado a la categoría de altar para opinadores. Me sorprendí hace unas semanas leyendo un artículo de Javier Marías en El País que merecía publicarse en las Cartas al Director, a lo sumo, con algún que otro disparate y chanza. No me cabe duda de que tuvo su público. No suelo buscar y rebuscar por las secciones de Opinión, pero otros dislates me han llegado por las reacciones provocadas. Uno esta semana era por una entrevista con Arturo Pérez Reverte, alguien a quien suelo leer atento cuando habla del oficio, del periodismo, y más cuando habla de libros. En su respuesta acerca del yihadismo leí asombrado lo que me pareció una idea tan peligrosa como la violencia que, supongo, pretende combatir. Sorprende que alguien tan conocedor de la Historia hable sin parecer acordarse de ella, por mucho que exagerar sea su estilo, aunque así se aleje de la realidad. El mismo articulista, fiel a la idea de polemizar caiga quien caiga, volvía esta semana a la palestra con un artículo donde, a partir de un suceso personal, dibuja un panorama completo de los fallos de la sociedad española, los defectos del sistema policial y la justicia que muchas veces se ve incapaz de corregir o enmendar la injusticia. A Arturo Pérez Reverte y su familia le dieron un susto unos ladrones al entrar a su casa para robar, cosa que no le deseo a nadie, y que espero no vivir nunca, pero el episodio le sirve a Reverte para escribir a chorrón, quizá sin pensar mucho lo que escribe, con la gracia habitual de sus textos. A mí, que por tareas profesionales me toca acudir a muchos juicios con sucesos de todo pelaje, no me costó entender la desazón y el desamparo de quien ve su casa violada por desconocidos, pero me quedé atónito al leer que la experiencia de Pérez Reverte le hace saber que si uno es inmigrante eso es un “atenuante definitivo” para que el juez de turno le baile el agua y poco menos que le aplauda la conducta. ¿De verdad alguien tan versado e instruido como Reverte piensa eso? ¿Lo ha vivido, se lo han contado? ¿Hay algo en el Código Penal que favorezca a las personas según su origen? En verdad sí, pero a los españoles, que no serán expulsados nunca de España por una sentencia judicial. Sí ocurre con los extranjeros, como en muchas otras naciones, aunque aquí la conversación de barra de bar también podría incluir que es algo que se impone a inmigrantes sin clase: Nadie va a pedir que expulsen de España a Leo Messi, o a Neymar, llegado el caso, ni a otros deportistas con delitos en su curriculum. Ejemplo así hay más, pero con este basta. Da miedo, sin embargo, que argumentos tan pueriles salgan de personas respetadas, reconocidas, y por ello escuchadas por personas influenciables. La Historia también enseña cómo acabaron sociedades que tiraron por este camino. Si el horno no está para bollos, que al menos la leña al fuego no la echen los que, al menos sobre el papel, piensan antes de coger una pluma.


PD: Si alguien quiere saber más acerca del yihadismo, sugiero la lectura de 'Que no cunda el pánico', de Gwynne Dyer. No dice nada sobre quién tiene más cojones, pero algo ayuda