Marcelo Ortega, periodista

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jueves, julio 26

LLEGA EL ABISMO



(Reinicio los artículos de cada sábado con este, que publico ya no sea que el temido rescate llegue antes que mi hora de publicarlo)

Asusta volver de vacaciones y encontrar el país un paso más cerca del cerrado por derribo. Pero así es, parece que es cuestión de días que el país se sume a los intervenidos oficialmente, aunque de facto llevemos muchos meses encima de la mesa de operaciones mientras los países que mandan en Europa juegan a médicos con España, ahora gobernada por un nuevo equipo de frikis. Nadie asume responsabilidades de este dibujo de Europa que guisó el Partido Popular con sus socios continentales, ese dibujo al que luego se abrazó el Partido Socialista como si fuera un oso de peluche. Era el fin de la historia, decían ideólogos de la familia sociata, tan amigos de Fukuyama, la tercera vía y Tony Blair. Simplificando mucho, de por ahí vienen todos los males, una España poniéndolo todo a un color y sacando pecho por su tramposo milagro económico; entonces muchos avisaban de que los gigantes con los pies de barro no saben echar a correr cuando toca, pero ya ven, hasta el gobernador del Banco de España tardó dos décadas en descubrirlo. Cuando esta semana Miguel Ángel Fernández Ordóñez dijo que los males del sistema bancario empezaron en la época Aznar y siguieron con la época Zapatero casi me echo a llorar. ¿Tú también, hijo mío? ¿Por qué no dijo hace 20 años esas cosas, en vez de pedir bajada de salarios y menos derechos laborales cada vez que cogía un micrófono? ¿Son capaces de fingir asombro sus compañeros de bancada, tanto y tanto gerifalte socialista que ahora viven de hacerse oposición a sí mismos? Pero abramos la mente y miremos más arriba: si queda algo de la Europa construida para 2014 (ya es más que una opción lo de salir del euro) hay unas elecciones europeas para entonces que no me quiero perder por nada del mundo. Porque más allá de que el final de una época haya empezado a escala global, el fracaso de la economía al modo ultraliberal es también el fracaso del modelo propuesto por la santísima trinidad de conservadores, socialdemócratas y la banca. Esa alianza se esfuerza por mantener sus prebendas en el tiempo en que el vehículo europeo se acerca más y más al barranco, al abismo del que solo se ve un fondo negro. A ver lo que tardamos en caer. Y a ver qué hacemos los demás que hemos compartido viaje con tanto y tanto sinvergüenza.