Marcelo Ortega, periodista

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viernes, junio 8

¡MARCHAOS!

En este país sobra de todo, ahí está el problema detectado por los que sí saben. Sobran científicos, maestros, médicos, colegios, medicinas, bibliotecas, guarderías. Es la doctrina de quienes nos gobiernan, y qué pena que los ciudadanos no compartan el criterio y vayan diciendo por las esquinas que lo que sobra es tanto y tanto incapaz con cargo, toda la gentuza que a cambio de miles de euros -nuestros- emplea su tiempo en abrir la boca para presumir de incompetencia. Hasta muchos de los convencidos de que un gobierno aun más conservador que el anterior era lo mejor que le podía pasar a España te confiesan ahora el desencanto. Ser devoto del PP tiene eso: se han pasado años diciendo que el problema del país era un señor llamado Zapatero, y ahora viene la verdad: que aparte de una economía inexistente resultado de las políticas europeas España sigue teniendo al frente a los cuatro sinvergüenzas que gobiernan para sí mismos y los suyos, haciendo la ley a la medida y echando una mano a los bandoleros con corbata. Hasta el ministro de Economía le da un aire al Algarrobo, no me digan que no. Qué futuro nos viene. Rajoy y sus mariachis siguen adelante con el teatrillo heredado. Quienes esperaban otra obra comprueban que lo de Mariano es solo otro acto que añadir al sainete. No digamos que no les interesa España, pero sí que tienen otros intereses por encima de los patrios. Máxime si ocurre como ahora, que el sistema se va al garete y en la transición hacia la ruina hay que legislar para que los estatus y los privilegios queden donde tienen que quedar, con el botín a salvo. Cuando el desastre se haya consumado dirán que la culpa fue de usted y mía por sacar los dineros de los bancos, aunque algunos de los que comparten mesa y mantel con el presidente no han tenido en su vida una cartilla de ahorros escrita en castellano, y ahora menos que la única preocupación es que el aeroplano tenga el depósito lleno para el día de salir por patas. Esas tenemos, así es la magnitud de la tragedia, y sus responsables tienen nombres y apellidos. Me acuerdo de las palabras de Cromwell en el parlamento inglés: «Habéis estado sentados aquí demasiado tiempo para el bien que habéis hecho. ¡Marchaos!, digo, y que no tengamos nada más que ver con vosotros».

lunes, junio 4

LOS MISERABLES

El Gobierno ha hecho reflexión en su foro natural, que es una vez más la sede del partido. Rajoy se puso sincero ante los suyos y hablo de «errores de comunicación». A estas alturas, y como altavoces no el faltan, igual tendría que ir pensando en cambiar el soporte. ¿Pensará Mariano en hacer un musical y llevarlo de gira por provincias para explica lo que hace y lo que no hace? El compañero de parrandas y pillerías, Alfredo Pérez Rubalcaba, también va caminando la senda de la parodia con iniciativas como la de ponerle IBI a la Iglesia. Viva el cachondeo patrio y las ganas de juerga que tienen por la sede socialista. Olé, y otro olé por el papelón que hacen en el caso Bankia. Arreglados estamos con estos defensores del pillaje que se agarran a sus privilegios y ayudan a los amigos de los amigos a llevárselo crudo, mientras nos quitan lo poco que tenemos y se nos queda la cara de tontos. Tontos democráticos, eso sí, que nos llamaron a votar en noviembre y en mayo pasado. Una de dos, o gobernar te mete en una burbuja rara y lejana donde te impide ver la realidad, y acabas ajustándola a lo que te conviene, o quizá ya hemos pasado ese estadio y ya estamos en la indecencia pura y primitiva: decir que está la luna sobre el cielo cuando son las 12 del mediodía, que es lo que estos mendrugos gobernantes intentan hacernos creer a todas horas. Dicen que van a castigar a los malos gestores, y no limpian ni la casa propia: o los dejan seguir en sus cargos (ahí está Valcárcel, tan buen administrador que se puso a patrocinar un equipo de Fórmula 1) o los promocionan, como al alcalde de la ruina madrileña, el señor Gallardón. Pero es que la cosa es así: decir blanco y hacer negro, y para mí y los míos lo que pueda trincar. La política de toma el dinero y corre, que tanto gusta a los dirigentes de cajas y bancos. Una vedette financiera como Rodrigo Rato sabe de eso: ejemplar gestor dentro del PP, y ahora la culpa también es nuestra, no suya. De los disgustos que tenía en Bankia tenía que irse los fines de semana al palco del Bernabéu, a ver si se le pasaba el berrinche con Ozil y Benzema. Y así unos cuantos. Decía que el PP hará un musical para explicar los recortes, a ver si cuela. Aunque ya haya uno, creo que el título de Los Miserables es el que mejor le va. Por candidatos al casting no va a ser, hasta llenan el teatro.