Marcelo Ortega, periodista

Páginas vistas la semana pasada

sábado, junio 23

POR QUÉ A ÉL

En el ajetreo de la semana he coincidido varias veces con el amigo Marcial, consejero de Educación, al que no le va a molestar que lo trate de tú, con desenfado. Decirle «señor Marín» parece anticipar un torrente de críticas de esas que le caen a diario en las páginas de los periódicos y en los cortes de audio de las radios, o la petición de su dimisión, que es lo que han hecho esta semana sindicatos (también los ideológicamente cercanos al PP) y  los partidos políticos. La comunidad docente tiene el agua al cuello, y ya que el consejero no dimite ni se enmienda la mayor son algunos profesores y padres los que optan por coger la puerta y marcharse. Ya van varios centros donde el Consejo Escolar ha dicho hasta luego. Otros lo dirán por la fuerza, porque un cierre es un cierre, y si le toca a tu colegio mala pata, reza el discurso buenista que justifica los recortes. Marcial y la propia Cospedal venden que el ruido en las calles es solo ruido, mucho ruido de unos pocos, como lo definió nuestra alcaldesa. Argumentan que hay comprensión hacia estas medidas ( "cosas malas", reconocía Marín) difíciles de adoptar pero necesarias. Allá cada cual con lo que le parezca el desarme de la enseñanza, pero el consejero ha de estar preguntándose todavía por qué a él, por qué la presidenta le puso en Educación sabiendo lo que venía, por qué le colocó el marrón en lugar de encasquertárselo a algún madrileño de estos repeinados que han ocupado otros sillones en el desembarco de chulos y castizos que sucedió en Toledo hace un año. Cosas de partido. Y dentro del partido, a Marcial Marín no se le puede poner un pero cuando se miran sus resultados electorales, con estas sucesivas victorias sobre los socialistas. Pero en ese cometido es precisamente en el que da un paso atrás Marcial, que hoy le deja el sitio a Francisco Núñez como presidente provincial del PP. La explicación oficial está en que el consejero prefiere centrarse en ser consejero, ahora que el curso escolar se antoja más caliente y conflictivo que el anterior, y lo cambian por un Núñez que sigue acumulando competencias: Almansa, la Diputación y ahora la casa popular. Pero no piensen mal, más allá de los celos que provoca la gomina de Echaniz, la familia popular está en calma. Aunque alguien se pregunte "por qué a mí".

No hay comentarios: