Marcelo Ortega, periodista

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lunes, febrero 6

SOBRE EL PSOE, REFLEXIONES EN VOZ ALTA


Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido elegido por los delegados de todas las asambleas socialistas. Es de entender que dichos delegados conocían el sentir de las asambleas a las que representaban. Eso sí, el voto era particular y secreto. De estas formas tan prosaicas de poner y quitar líder solo suelen quejarse los perdedores. No sabemos si Alfredo se pondrá a cambiar el sistema. A mí me da que no.

Casi todos los delegados que dijeron ‘esta boca es mía’ antes de la votación apostaban por Chacón. Los partidarios de Rubalcaba se guardaron su opinión. Viendo como les ha ido a los chaconistas después a la hora de colocarse en la Ejecutiva, lo de mostrar las predilecciones es para pensárselo. Para pensárselo mucho.

Alfredo Pérez Rubalcaba tenía todo el derecho a querer dirigir el PSOE. Pero su sola presencia es en sí misma la interpretación menos crítica de lo acontecido el último año. Es la interpretación de que las elecciones las perdió el PSOE a causa de la crisis y el desempleo. Es la interpretación de que, ante un discurso ambiguo por delante, lo mejor es esperar al desgaste del Partido Popular para ir recuperando cuotas de poder.

La elección entre dos candidatos puede llevar a la confusión de una opción oficialista y otra contraria, por oposición. Nada más lejos. Oídos los dos, no parece que se alejen demasiado de los caminos andados por el socialismo español en los últimos 20 años. Igual el cambio de rumbo es la sorpresa, el programa oculto.

No he escuchado una sola palabra sobre qué piensa el nuevo PSOE de los demás partidos de la izquierda, o de los que están a su izquierda. Será que piensa caminar solo en la senda de la oposición, o será que considera que la ha ido bien tejiendo alianzas con la derecha nacionalista mientras ignoraba a los parlamentarios de izquierda en estas dos últimas legislaturas.
Aparte de acabar cantando la Internacional, la puesta en escena del Partido Socialista no parece alejarle de las posturas moderadas que han acabado haciéndole coincidente con muchos de los postulados del Partido Popular. Si el PSOE quiere ser la referencia de la izquierda en el país tendrá que ocuparse de la liturgia, pero también de las ideas. Ponerle una calle a Fraga y levantar el puño son gestos muy distintos. Por una u otra parte debe de haber más folclore que sentimiento.


1 comentario:

SSB dijo...

Yo iba a decir lo mismo pero te has adelantado.
Ahora toca correr para los congresos regionales y provinciales, donde las cosas no serán fáciles, desde luego.
Pero tienes razón, los partidos de izquierdas tienen mucho que perder con este tipo de comportamientos. Aunque un partido de izquierdas inteligente sabrá recoger el sobrante de los desencantados del PSOE, de los jóvenes sin decidir, de los desempleados sin catalogar, entre otros...
Buena entrada chaval.