Marcelo Ortega, periodista

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martes, noviembre 8

SIMULACROS

La clase política dominante no deja de asombrar. En el inicio de campaña nos convocaron a un «simulacro de pegada de carteles». Es habitual llamar a los periodistas para una foto pegando los carteles por la tarde, para luego levantarlos, porque la campaña, en verdad, empieza a la medianoche (la hora de las brujas y las cosas malas) y no es cuestión de hacer el gil a esas horas. Bastante lo hacen ya a horas decentes. La paradoja está en que el simulacro se extienda hasta perderse en el horizonte infinito de la dramaturgia política y del poder. Simulacro de pegada de carteles para un simulacro de elecciones con un simulacro de sufragio en las que elegir a un simulacro de gobierno que ejerza un simulacro de democracia. La ficción es así de grande. Ahí está el ejemplo griego, la democracia primera, que tanto ensalzan los ideólogos de Occidente. El disparate conservador europeísta lleva a que unos ciudadanos vayan a votar sobre su futuro y los demás países se levanten en armas contra el referéndum y amenacen con la destrucción planetaria. Es en lo que ha quedado la soberanía popular. El colmo del chiste es que políticos espantajos como el socialista Diego López Garrido argumenten que lo que planteó Grecia, que los ciudadanos decidieran sobre el plan de ajuste, no tiene sentido porque «los referéndum deben ser para reformas constitucionales». ¿Como la que han aprobado juntos y de la mano su partido y el PP en España, pasándose por el forro a los ciudadanos? Es una lástima que no tengamos oportunidad de preguntar al otrora profesor en nuestro campus sobre sus divertidas opiniones, exponentes de la catadura intelectual que gastan. Es parte del lío ideológico y electoral que hay en los seguidores de Rubalcaba. De sus mensajes de campaña uno se lleva la impresión de que no han sido ellos los que han estado gobernando ocho años de la mano de la derecha parlamentaria. En su deriva buscavotos son colegas de los indignados (a los que ellos indignaron) y prometen reformas sobre las reformas que han hecho gobernando. Visten al PP de hombre-lobo, cuando ellos aún no han terminado de quitarse el traje. Si pierden las elecciones, el próximo simulacro del PSOE será ser los más de izquierdas y los más demócratas. En la oposición, claro, donde es más fácil aparentar ser lo que no eres.

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