Marcelo Ortega, periodista

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lunes, diciembre 13

LECCIONES DE CINISMO


Como civilizados occidentales que somos nos caben muchos adjetivos que nos dejan en buen lugar, con solo echar un vistazo a la historia. Otros adjetivos no tanto. La autocomplacencia es el segundo peor de nuestros europeos pecados, superado por el cinismo. Esa mala costumbre de hacer del cinismo profesión es la de la paja en el ojo ajeno, una miopía cultural que nos lleva a dar lecciones a otras culturas  sobre modos de vida, modos de pensar y modos de educarse. Ahí tienen de ejemplo la indignación por el boicot de China a la concesión del premio Nobel al periodista y activista Liu Xiaobo. La noticia de rabiosa de actualidad ha vuelto a poner de manifiesto el ejercicio de la doble moral, y las pretendidas lecciones de civismo donde, a poco que uno rasque, la v del civismo se convierte en n. Me explico. A un servidor, del gremio mal que me pese a veces, se le salta la sonrisa rabiosa cuando ve a ciertos personajes indignarse por los recortes a la libertad de expresión o los derechos humanos. Los mismos que hoy hacen discursos de condena a China hicieron negocio allí a costa de los Juegos Olímpicos que Occidente le sirvió de regalo al régimen chino. Al tiempo, mientras regalaban dinero a espuertas a sus empresas y cobraban sus correspondientes comisiones, se ponían la venda en los ojos para no ver. No vieron las ejecuciones, los encarcelamientos, la brutalidad con los «disidentes» nacionales o con los ciudadanos de El Tibet. Si lo vieron no les importó. La pela es la pela, qué diablos. Pero hay más lecciones de cinismo a la europea. Los mismos que claman al cielo por la actitud de China también piden cárcel o directamente el asesinato para el fundador de Wikileaks, por revelaciones que, al parecer, me ponen en peligro a mí y a mis conciudadanos. Es el colmo de la desfachatez, que nuestros gobernantes europeos den lecciones a China sobre libertad de información  para luego matar al mensajero aquí en la esquina -en sentido literal lo de matarlo- por que este rubio albino pone al descubierto las vergüenzas de nuestro ejemplar sistema de vida. Es hora de hacer propósito de enmienda. Lo otro es autocomplacencia y de eso ya dije que también pecamos.

Publicado en La Tribuna de Albacete el 11/12/2010

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