Marcelo Ortega, periodista

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lunes, febrero 22

TOMA PEINETA

La libertad de expresión existe, tanto para insultar a quien fue presidente del país como para levantar el dedo ante la muchedumbre. Persona curiosa, Aznar, capaz de generar comentarios sin mover el bigote. Como los emperadores, basta con que mueva un dedo -y cierre todos los demás- para que el mundo hable de él. Existe la teoría de que la derecha está llena de acomplejados. Una respuesta como la del ímprobo ex presidente es sinónimo de narcisismo. José María siempre pecó de ególatra. Hasta arrinconó al Rey durante su mandato, con tal de no perder cuota de pantalla. En ese empeño por ser portada, José María tiene su mejor discípulo en Esperanza Aguirre, protagonista siempre porque quiere, con voluntad de ser noticia, salvo aquella vez en que el helicóptero no pudo soportar la carga que llevaba. Accidentes aparte, Aguirre también sabe ser mediática, aun a costa de hacer la puñeta en directo a sus compañeros de partido. Hace tiempo que a Aguirre le da igual, sabe que la plana popular pone el voto aunque vea a sus dirigentes ponerse cepos para que el de al lado se quede debajo en la escalada. Nada que objetar. Esa es al fin y al cabo la enseñanza del reformista Aznar, siempre dispuesto a cubrir sus vergüenzas morales con la bandera de España, siempre dispuesto a llamar al orgullo de la militancia, del pin, de la democracia entendida al popular modo. Fuera complejos, intenta transmitir el acomplejado. Es tal su convicción liberal que asume que sus órdenes causaron muertos, dolor, devastación, pero sabe poner peinetas a quien, sin sentido de Estado, reclama que una persona pague por las consecuencias de lo que hace. La peineta de Aznar es la peineta a la discrepancia. Es la peineta de quien está muy orgulloso de ser como es, y de haber hecho lo que hizo. Todavía recuerdo cómo se reían los diputados populares cuando se aprobó el envío de tropas a Irak. Mandaban soldados a morir y matar con aplausos, con vítores para los discursos de los suyos. Esa desnudez moral exhibida en la cámara también la cubrieron siempre con la bandera, pero en eso Aznar supo aprender, y rápido, del hermano americano. Aún hoy se muestra satisfecho de ser cómplice de los bárbaros. Frente a eso, levantar el dedo es una falta menor. Toma peineta.
Publicado en La Tribuna de Albacete el 20-2-2010

1 comentario:

Side Show Bob dijo...

Ya le echábamos de menos, señor ExPresidente.
Muy acertado, como siempre.