Marcelo Ortega, periodista

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viernes, mayo 8

SANTUARIO: LA NUEVA TELEVISIÓN

Siempre creo que estoy a punto de dimitir de la televisión, visto lo visto en la pantalla, aunque luego pienso que tirar mi aparato por la ventana sólo será matar al mensajero, además de, quizá, dar muerte a algún tranquilo paseante. En el caso español estamos en pleno proceso de cambio, a punto de abrazar la nueva tecnología digital -ya saben, la TDT-, esa a la que ya se han adelantado algunos municipios albaceteños. Mi opinión en este tema es que se confunde lo que es capaz de ofrecer la nueva tecnología televisiva (más canales, más oferta, además de calidad) con dos cosas: con el tamaño del mercado (consumo de televisión por parte de los ciudadanos) y con la rentabilidad de cada canal (capacidad de atraer la publicidad necesaria para tener un resultado de beneficios. Esta cosa tan nimia no es sino un grave problema al que está abocado el modelo de televisión por el que ha optado España: muchos canales, televisión digital a todos los niveles (regional, local, comarcal, municipal) con pocas posibilidades de rentabilidad. En el caso de una provincia como la albaceteña, la posibilidad de que los ayuntamientos se mancomunen para gestionar un canal es económicamente imposible, porque ya lo ha sido para municipios mayores y más concentrados en el territorio. Es lo que ha ocurrido en Murcia, por ejemplo, donde la concesión de licencias de TDT nos lleva varios años de ventaja. Si este análisis deja malas notas para la televisión, la llegada de la radio digital es todo un poema. Sin fecha de apagón analógico para este caso, el modelo de radio digital (más radios también, más oferta) implica una readaptación de los equipos -emisores y receptores- costosa, y ni siquiera han caído en la cuenta de que el zapping, tan habitual en el arte de ver la tele, no tiene comparación con los hábitos de radio, donde el oyente es asiduo a una sola emisora. Sospecho que en este asunto los responsables expertos se han limitado a copiar las pautas de Europa sin mirar al patio español, a sus circunstancias. No es tarde para dar marcha atrás y replantear la cuestión. Lo reclaman las empresas audiovisuales, y el público, por ahora, no se entusiasma con la idea de tener 40 canales aburridos en lugar de 12.
Publicado en La Tribuna de Albacete el 4/4/2009

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